miércoles, 26 de febrero de 2014

MUERTES ABSURDAS DE LA HISTORIA


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
26/02/2014
Por Eva Martínez Cabañas




Hace poco un compañero de trabajo comentaba lo difícil que le resultaba hablar sobre la muerte con su mujer e hija, quienes protestaban y cambiaban de tema ante tan escabrosa conversación. El asunto no es agradable para nadie y, siguiendo el hilo del título, he de decir que en definitiva no existe ninguna manera lógica o razonable de morir, y que todas las versiones nos provocan miedo. Es por esto que queremos vivir eternamente, a pesar de saber que la muerte es ley de vida.

Si alguien se molestase en tipificar todas las maneras posibles de fallecer, la lista sería interminable. Sin embargo, algunas de ellas nos hacen llevar una sonrisa a los labios. Las situaciones en que la parca puede sorprendernos son tan dispares que a veces nos obliga a tomarnos el asunto con humor, que no es poco. La risa es un buen método de aceptación, por lo que me ha parecido buena idea buscar algunos ejemplos.

Por cierto, dicen que la diferencia entre el humor británico y el español radica en que, mientras los ingleses se ríen de la muerte, los españoles nos reímos del muerto. Pues que cada uno se ría como guste...

Calcas fue un famoso adivino griego del siglo XIII a.C. a quien recordamos por ser quien aconsejó la construcción del famoso caballo de Troya, y murió de una forma bastante curiosa: Mientras plantaba unas viñas en su propiedad, un vecino bromeó diciendo que no viviría lo suficiente como para beber el vino de aquellas uvas. Cuando el fruto maduró, Calcas invitó al presunto adivino a verlo beber el vino. Al levantar la copa, el vecino repitió su vaticinio y esto les provocó tal ataque de risa que Calcas murió de asfixia tras varios minutos sin poder respirar.

Esquilo, dramaturgo griego del siglo VI-V a.C, decidió vivir fuera de la ciudad porque el oráculo le vaticinó que moriría aplastado por una casa. Sin embargo,  falleció por un golpe en la cabeza que le produjo el caparazón de una tortuga que un quebrantahuesos soltó de sus garras mientras volaba.

El bueno de Arquímedes, matemático, físico, ingeniero, astrónomo e inventor griego del siglo III a.C, murió a los setenta y cinco años de edad a manos de un soldado romano, al que el sabio recriminó por pisar un problema matemático que había dibujado en la arena y en el que se encontraba inmerso.

Marco Licinio Craso, conocido como Craso el Triunviro, fue un general y político romano de los siglos II-I a.C. conocido por vencer a Espartaco. Murió tras perder la batalla de Carrae y ser forzado a beber una copa de oro fundido para apagar así su sed de riquezas.

Plinio, el Viejo, escritor, científico y naturalista romano del siglo I, murió de un infarto mientras contemplaba la actividad del Vesubio y respirabas sus gases tóxicos. En aquella época nadie había oído hablar de volcanes ni de sus nefastas consecuencias, y Plinio prefirió estudiar el fenómeno antes que huir con los demás.

Pirro de Espiro, apodado Águila por sus soldados y considerado uno de los mejores generales de su época en el siglo III-IV a.C, murió cuando una anciana le arrojó una teja a la cabeza, lo que permitió que cayera inconsciente y un soldado enemigo lo rematara.

Atila, el rey de los hunos en los siglos IV-V, estaba tan borracho en su noche de bodas que no se dio cuenta que le sangraba la nariz y amaneció ahogado en su propia sangre.

Periandro, tirano corintio del siglo VI conocido como uno de los Siete Sabios Griegos, temía que sus enemigos acabaran descuartizando su cuerpo una vez muerto, por lo que elaboró un plan para que no encontrasen su cadáver. Para ello eligió un lugar apartado del bosque y ordenó a dos de sus soldados que le quitasen la vida y lo enterraran. Pero a su vez, ordenó a otra pareja de soldados que asesinaran a los primeros y lo sepultaran un poco más lejos. Y, por si no fuera poco, eligió a una tercera pareja entre sus tropas para que asesinaran a estos últimos... Así hasta un número desconocido de asesinatos. No sabemos si quedó alguien con vida entre sus tropas.

Li Po, poeta chino del siglo VIII y conocido como el poeta inmortal, escribió muchos de sus poemas bajo los efectos del alcohol. Se encontraba ebrio cuando se ahogó en el río Yangt-ze al caerse de un bote. El poeta trataba de abrazar románticamente el reflejo de la luna en el agua.

François Vatel, cocinero de Luis XIV en el siglo XVI e inventor de la crema chantilly, se atravesó el corazón con una espada unas horas antes de que comenzara una cena para dos mil personas porque no pudo afrontar que el marisco llegara tarde a su cocina.

George Plantagenet, duque de Clarence y hermano de reyes ingleses del siglo XV, conspiró contra su hermano Eduardo IV y fue encarcelado en la Torre de Londres, donde se inició un juicio de traición y se le dio a elegir la forma de morir. El duque fue ejecutado privadamente ahogándose dentro de un barril lleno de vino Malvazia.

Molière, dramaturgo, actor y humorista francés del siglo XVII, murió sobre el escenario de un ataque de tos y vestido de amarillo, por lo que desde entonces en el mundo del espectáculo se dice que salir al escenario con ese color trae mala suerte.

El rey Adolfo Federico de Suecia, siglo XVIII, falleció a la edad de sesenta y un años tras cenar langosta, caviar, chucrut, sopa de repollo, ciervo ahumado, champán y nada menos que catorce postres. Lo raro hubiera sido que hubiese sobrevivido...

Meux and Company, una destilería londinenses del siglo XIX, en su afán de construir descomunales depósitos donde almacenar sus licores, sufrió un accidente a causa de unos aros oxidados de estos gigantescos barriles. Casi un millón y medio de litros de cerveza rompieron paredes y causaron la muerte de nueve personas al anegar las calles colindantes a la fábrica.

Esta es de mis preferidas... El místico ruso Rasputín, conocido como el Monje Loco y que vivió en los siglos XIX-XX, fue envenenado con suficiente cianuro como para matar a diez hombres. Como no le afectó, sus asesinos le dispararon tres veces con un revólver mientras huía. Uno de los disparos le alcanzó en un hombro, por lo que sus asesinos pudieron acercarse a él y dispararle en la cabeza. Pero como Rasputín seguía vivo, decidieron molerlo a palos y, por si las dudas, lo envolvieron en una alfombra y lo arrojaron al helado río Neva. Aún así, su autopsia desveló que había muerto por ahogamiento.

Franz Reichelt, sastre francoaustriaco de los siglos XIX-XX, fabricó un abrigo paracaidas siguiendo los dibujos de Leonardo Da Vinci, y decidió probar su invento desde lo alto de la Torre Eiffel. A la policía le dijo que utilizaría un muñeco, pero en el último momento se armó de valor y lo probó el mismo, comprobando dramáticamente que su invento no funcionaba.

El mago y escapista húngaro Harry Houdini, que vivió en los siglos XIX-XX, murió a los cincuenta y dos años cuando un estudiante universitario (y estrella local del boxeo) le retó a recibir unos cuantos golpes en el abdomen para probar su legendaria resistencia física. Houdini aceptó argumentando que sabía controlar su cuerpo y que no sentiría dolor. Los golpes le generaron una rotura de apéndice, que ya tenía inflamado. A pesar de los fuertes dolores y la fiebre, siguió trabajando los días posteriores. Sufrió dos desmayos en el escenario y finalmente murió en un hospital a causa de una peritonitis.

El barcelonés Antonio Gaudí, arquitecto del siglo XX, falleció a los setenta y tres años al cruzar la Gran Vía de su ciudad y siendo atropellado por un tranvía que circulaba a una velocidad ridícula.

Isadora Duncan, bailarina y coreógrafa estadounidense del siglo XX, murió a los cincuenta años estrangulada por la larga chalina que llevaba alrededor del cuello. La bufanda quedó enganchada en la llanta del automóvil en el que viajaba.

Bruce Lee, maestro de artes marciales y actor chino del siglo XX, murió a los treinta y dos años tras tomar un analgésico para el dolor de cabeza que le suministró una amiga. Lee se sumió en una profunda inconsciencia que lo llevó a un estado de coma del que no regresó. Todavía no se conoce el motivo exacto de su muerte. En su autopsia se escribió que la causa era  “muerte por desventura”.

Y aquí se acaba esta curiosa y absurda retahíla. Ya podemos decir que nos hemos reído un rato de la muerte, ¿o no?

 
Fuentes: Tejiendo el Mundo, 20 Minutos y Te interesa saber.
 
 

LA LEYENDA DEL TIEMPO



   
 
Después de casi un año compartiendo con vosotros cine, música, curiosidades, biografías, opiniones, espectáculos, y otras rarezas de nuestros días, miro hacia lo alto y veo que esta barricada está cumpliendo su objetivo. La construimos entre todos, los que escribimos y los que leéis, que se necesita pan y jamón para hacer el bocadillo. Y la levantamos con ganas y poquito a poco mientras seguimos con nuestro empeño de divertirnos.
 
Gracias a este proyecto tengo nuevos compañeros y un espacio que recoge mi voz (todo empezó un día en que se me apareció un hado padrino -very handsome- y me dijo “Escribe lo que quieras”. No a todo el mundo le pasa algo así.) Así que, como me gusta pasar tiempo con vosotros y me hace feliz escribir, quiero invitaros a una fiesta literaria.
 
Se trata de la presentación de La Leyenda del tiempo, mi primera novela. La historia comienza con un viaje y dos preguntas: ¿por qué el tiempo se acelera?, ¿por qué cambia el magnetismo de Fámulor? Los cetáceos encallan en las playas, las aves migratorias se pierden y el Norte se desplazó unos grados. El Concilio de magos envía a Umbra y a Lux a visitar las cuatro Claves del Tiempo: la clepsidra, el reloj de la torre, el reloj de arena y el de sol. Sus guardianes darán las respuestas para que el Presente, el Pasado y el Futuro cobren sentido en nuestra experiencia.
 
Os animo a conocer las lejanas tierras de Fámulor. En el libro también encontrareis citas ilustres, trocitos de canciones, alguna adivinanza y varios poemas. Espero que os guste.
 
El título proviene de un poema de Federico García Lorca, que inspiró a Camarón para hacer un disco con el mismo nombre. Y como descubrí que el de la Isla también había suscitado el mismo título en una película, prendí el hilo de Ariadna y quise bordar mi labor con tan selecto epígrafe. Para mi sorpresa, de la novela ha surgido una nueva canción y una ilustración... Guau, el proceso creativo sigue su curso.
 
Por cierto, ya que nos encontramos en nuestra Barricada Cultural, aprovecho para decir que una serendipia es un descubrimiento afortunado e inesperado que se produce por casualidad, cuando se está buscando otra cosa. Esta bonita y elegante palabra surgió a partir de un antiguo cuento persa llamado Los tres príncipes de Serendip, donde los protagonistas solucionan problemas por medio de casualidades.
 
Un ejemplo importante de estas afortunadas casualidades lo constituye Alexander Fleming, quien estaba analizando un cultivo de bacterias cuando se le contaminó una placa con un hongo. Como observó que alrededor de este no crecían los microorganismos estudiados, se puso a investigar y descubrió nada menos que la penicilina.
 
La literatura y las serendipias también están muy relacionadas. Muchos libros y relatos mencionan cosas imaginadas que con el tiempo llegan a convertirse en realidad, como es el caso de Julio Verne.
 
Hace unos meses, mientras miraba por el agujero de mi telescopio hacia Austria, de pronto una editorial de Ciudad Real me dijo “Vente conmigo, hermosa”, y es por casualidad (o por sincronía) que la editorial se llama Serendipia, como no podía ser de otra manera. Así que mil gracias, serendipios, por esta simbiosis literaria. Por cierto, la librería Serendipia está situada en la calle Calatrava de Ciudad Real, frente a la tienda de cómics Zona 84, y cuenta con una preciosa selección de libros, dulces de convento, mermeladas caseras y otras exquisiteces.
 
¿Dónde y cuándo presentamos La leyenda del tiempo?
 
El jueves 20 de febrero
A las  19:00 horas
En el Salón de Actos
de la Escuela de Arte Pedro Almodóvar
Plaza de la Provincia, Ciudad Real
 
Si decidís acercaros, me encontrareis feliz.
 
Os espero.
 

CHEMTRAILS


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
26/02/2014
Por Eva Martínez Cabañas




Si Edgar Allan Poe hubiese conocido las cosas que suceden en nuestro siglo, creo que hubiese considerado sus creaciones poco terroríficas en comparación con nuestra realidad…

Lo que vengo hoy a contar es un cúmulo de teorías y observaciones que las autoridades, ciencia, el ejército americano y otras instituciones se niegan a confirmar. ¿Por qué os lo cuento entonces? Porque son demasiado numerosas las voces que están dando la alarma desde Internet. Otros son científicos de renombre, asociaciones que denuncian barbaries medioambientales, o simples vecinos que observan el cielo desde sus casas. Algunos de ellos incluso aportan análisis de suelo o aguas donde la evidencia no se puede silenciar. Así que ya sabéis, podéis creerlo o no, pero conocer lo que sucede a nuestro alrededor es sin duda un ejercicio de libertad y sentido común que no debemos dejar pasar.

La geoingeniería es la manipulación intencional a gran escala del medio planetario para contrarrestar el cambio climático, según definición de la Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural.

Dicen que todo empezó en los años sesenta. Los científicos debatían sobre si existía una forma de modificar el cambio climático. Dicen que de este diálogo surgió un proyecto científico de carácter secreto, que parece más un caso para Mulder y Scully que para la ciencia. Se trata de las chemtrails…

Las chemtrails son aparentemente blancas estelas de condensación dejadas por aviones que en realidad no son tales, sino un rastro de productos químicos vertidos al espacio aéreo con fines no reconocidos.

Chemtrail es un término inglés que significa estela química. El vocablo fue utilizado por primera vez por el periodista William Thomas en 1999, aunque la primera descripción del fenómeno es de Richard Finke en 1997.

Estos vertidos químicos en el cielo son el resultado de un proyecto militar o científico que pretende, mediante la introducción de micropartículas que reflejan la luz solar en la atmósfera, aumentar la reflectividad y contrarrestar así los gases que atrapan el calor. El propósito final se trataría de enfriar el planeta y luchar así con el calentamiento global del planeta. ¡Menuda barbaridad, si es así! Pero también existen otras teorías sobre su utilidad: usos militares, propagación de virus o enfermedades, el intento de causar sequías o que se trataría de un sistema para detectar posibles armas químicas enemigas en el ambiente.

Cuando se piden responsabilidades, se niegan las estadísticas. Cuando se piden explicaciones, se justifican los medios. Hay quienes piensan que las chemtrails son utilizadas secretamente para controlar y despoblar. La excusa del calentamiento global es solo una distracción para conseguir otros fines.

Sea como sea, a medida que la geoingeniería se afianza se van viendo cada vez más sus consecuencias.

Los causantes de estas estelas son aviones cisterna, militares y civiles, que están soltando en la atmósfera aluminio de tamaño nanométrico, estroncio y bario, según los análisis realizados tras su aparición.

Russell L. Blaylock, es neurocirujano y exprofesor de la Universidad  Mississippi Medical Center. Actualmente trabaja como profesor en el departamento de Biología de la Universidad Belhaven, ambas en Jackson (Lousiana) EE.UU. Ha escrito varios libros sobre toxinas y nos dice que las partículas nanométricas de aluminio que se encuentran en los chemtrails están contribuyendo en gran medida a la enfermedad degenerativa de hoy en día.

Blaylock asegura que los trastornos neurológicos como la enfermedad de Alzheimer, están creciendo a un ritmo alarmante debido en parte a la masiva fumigación de aluminio nanométrico en la atmósfera. El efecto más severo de estas nanopartículas lo sufren el cerebro y la médula espinal, con una lista cada vez mayor de enfermedades neurodegenerativas: Alzheimer, Parkinson, enfermedad de Lou Gehrig…

Este científico norteamericano explica que las partículas de aluminio nanométrico pueden penetrar fácilmente en el cerebro a través de la sangre y los nervios olfativos de la nariz. Al pasar por los tractos neuronales olfativos, las partículas logran penetrar fácilmente en el cerebro. Por otra parte, en los casos de Alzheimer, la parte afectada del cerebro siempre demuestra tener unos niveles altos de aluminio.

Las partículas de aluminio también pueden entrar en el cuerpo a través del sistema respiratorio, donde ya se ha demostrado que causa tremenda inflamación en los pulmones, asma y otras enfermedades pulmonares. Debido a su tamaño microscópico, las partículas de aluminio pueden incluso entrar en el tracto gastrointestinal y dispersarse en muchos otros órganos y tejidos del cuerpo, incluyendo la médula espinal.

Como neurocirujano, el doctor Blaylock tiene muchas objeciones sobre la pulverización de aluminio en los cielos. Nos dice al respecto: "Deben tomarse medidas ahora para evitar un desastre de salud inminente de enormes proporciones si este proyecto no se detiene de inmediato. De lo contrario vamos a ver un aumento explosivo de las enfermedades neurodegenerativas en los adultos y personas mayores en un ritmo sin precedentes, así como trastornos del neurodesarrollo en los niños. Ya estamos viendo un aumento espectacular en muchos trastornos neurológicos y se están comenzando a producir en las personas más jóvenes como nunca antes se ha visto".

La comunidad científica es escéptica respecto a la existencia de chemtrails o estelas químicas y asegura que se trata de estelas de condensación o de cirros.

Las chemtrails se diferencias de las estelas de condensación normales en que son más gruesas y sobre todo, persisten durante mucho más tiempo (varias horas) durante el cual se expanden. A menudo se cruzan en el cielo unas con otras, formando patrones hasta cubrir el cielo.

El 2 de octubre de 2001, el congresista Dennis Kucinich presentó un proyecto de ley (HR 2977) titulado “Ley de Preservación del Espacio de 2001” que menciona las chemtrails. El proyecto de ley intenta preservar los usos pacíficos del espacio de cooperación en beneficio de toda la humanidad. Así como prohibir permanentemente el establecimiento de bases de armas en el espacio por parte de Estados Unidos, y exige al Presidente que tome medidas y aplique un tratado mundial que prohíba armas desde el espacio.

Las chemtrails crean a veces patrones en el cielo, como líneas paralelas o cruzadas para asegurarse de que se cubre una gran superficie. Cuando tiene forma de U, significa que el avión que las causó giró sobre sí mismo para fumigar reiteradamente la zona.

También se detectan olores tras la aparición de chemtrails, lo que nos advierte de la existencia de productos químicos. Se han detectado bario, aluminio, estroncio y bacterias en muestras de suelo y de agua tras aparecer chemtrails en una zona concreta.

Las sales solubles de bario son tóxicas para los mamíferos. Se diluyen rápidamente en el tracto gastrointestinal y se depositan en músculos, pulmones y huesos. Actualmente se desconoce qué efecto puede tener a largo plazo en seres humanos.

Las estelas del aerosol han sido fotografiadas vía satélite sobre Irak y Arabia Saudita durante la Guerra del Golfo, y en la actualidad en San Francisco, Oakland , Berkeley, Santa cruz y toda California.

En 2008 el cantante Beck lanzó una canción titulada “Chemtrails”, que forma parte de su decimoprimer álbum “Modern Guilt”. Dice la canción: “No puedo creer lo que hemos visto afuera tú y yo mirando volar los aviones”.

En 2009 un canal de televisión australiano emitió una película titulada “Toxic Skies”, dirigida por Andrew C. Erin, escrita por Andrew Erin y Kyle Hart, y protagonizada por Anne Heche. La actriz interpreta a una doctora que investiga una serie de enfermedades misteriosas. Estas enfermedades son debidas a chemtrails provocadas por aviones que dispersan tóxicos, añadidos al combustible, sobre la población.

Si estáis interesados en tener más información, podéis encontrarla en la Red a raudales, así como multitud de vídeos en Youtube que no os dejarán indiferentes. Sea como sea, que los dioses nos protejan… todos los dioses…
 

Fuentes: Wikipedia, RTVE.es, Amitié Nenki y Trinitiatierra y Chemtrails en la Comunidad de Madrid.
 

FOTOS DE LA PRESENTACIÓN DE LA LEYENDA DEL TIEMPO











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INVITACIÓN A LA PRESENTACIÓN DE LA LEYENDA DEL TIEMPO



PORTADA DE LA NOVELA LA LEYENDA DEL TIEMPO

 
 
 

domingo, 9 de febrero de 2014

EL MUNDO AL REVÉS


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
03/02/2014
Por Eva Martínez Cabañas






Todos hemos visto muchas veces la famosa fotografía de La Tierra vista desde el espacio y conocida como Blue Marble o Canica Azul. En ella se puede ver el continente africano en la parte superior y la Antártida debajo, pero en realidad fue tomada con la Antártida hacia arriba debido a la posición en la que se encontraba el Apolo 17. La NASA nunca mencionó este dato y le dio la vuelta a la imagen.

En los mapamundis, la noción de que el norte debe estar siempre arriba y el este a la derecha se la debemos al astrónomo egipcio Ptolomeo, quien en el siglo I a.C. tomó esta decisión atendiendo al mundo conocido en aquel momento, y facilitando así su estudio en un mapa plano. Más tarde, los navegantes europeos comenzaron a guiarse por la Estrella Polar, en la constelación Osa Menor. Pero con anterioridad a esto, la parte superior del mapa era Oriente... de ahí surge la palabra orientación.

La mayoría de cartógrafos han utilizado estas referencias a lo largo de los siglos. Pero si históricamente la tecnología y la economía se hubiese desarrollado primero en el hemisferio sur, ahora tendríamos una imagen del planeta distinta y con mapas “bocabajo”.

Hoy en día, crear mapas en distintas posiciones podría romper viejos patrones de pensamiento. El profesor de geografía norteamericano Denis Crosgrove dijo en 1999: “Aunque los mapas son producto de observaciones medidas o dibujadas, estas no son ni descripciones ni representaciones, sino construcciones mentales; ideas que permitirán cierto efecto de cambio”.

Además hay que añadir que aproximadamente el 70% de la superficie terrestre la cubren los azules océanos, en los mapas se resaltan más los continentes, dibujados mucho más grandes de lo que son en realidad y que nos dan una imagen distorsionada del mundo donde vivimos.
 
La cartografía es la ciencia que se ocupa de estudiar y elaborar los mapas geográficos y territoriales. Y como La Tierra no es esférica, sino que tiene forma de elipsoide con un ligero achatamiento en los polos (forma geoide), el sistema que se utiliza para representarla en dos dimensiones es a través de proyecciones. Lo más importante del mapa es representar contornos, superficies, ángulos a escala, y todo con la mayor fidelidad. Actualmente las representaciones cartográficas suelen realizarse con programas informáticos llamados SIG (Sistema de Información Geográfica).

El matemático y cartógrafo flamenco del siglo XVI Gerardus Mercator, ideó un método de proyección cartográfica cilíndrica para elaborar mapas terrestres planos, que estaba basado en transformaciones matemáticas. Su objetivo era ayudar a los navegantes, por lo que ha sido muy utilizada en cartas marítimas. Pero lamentablemente este método no conserva las relaciones entre áreas para valores distintos de latitud, por lo que los mapamundis realizados mediante esta proyección exageran la superficie de las tierras cercanas a los polos. La proyección de Mercator va exagerando el tamaño de las tierras a medida que nos alejamos de la línea del ecuador, por lo que Groenlandia aparece aproximadamente del tamaño de África cuando en realidad África es catorce veces mayor que la isla; y Alaska aparece de tamaño similar al de Brasil, cuando este país es cinco veces mayor que Alaska.

También hay otro aspecto engañoso que señalar en los mapas de Mercator: los países no están donde creemos que están. José Antonio Adrey, profesor de Geografía Territorial en la Universidad de Santiago de Compostela, afirma: “Europa y Norteamérica deberían estar mucho más al norte de donde están. Aparecen centrados en el mapamundi, prácticamente en el ecuador, cuando están muchos más grados hacia el norte”.

El artista plástico uruguayo Joaquín Torres García, creó en la década de los cuarenta del siglo pasado la Escuela del Sur y dibujó un mapa de Sudamérica al revés. Dijo al respecto: “He dicho Escuela del Sur; porque en realidad, nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo. La punta de América, desde ahora, prolongándose señala insistentemente el Sur, nuestro norte”. Sin embargo, esta costumbre de crear “mapas invertidos” en realidad es bastante común en Australia o Nueva Zelanda por razones de comodidad.

Algunos mapamundis modernos ya no utilizan la proyección de Mercator, prefiriendo otras proyecciones, como la de Gall-Peters (a base de coordenadas rectangulares) aunque esta tampoco está exenta de controversia y polémica a partes iguales. El historiador Arno Peters publica su propia proyección en 1974, introduciendo una serie de correcciones a otra proyección de un cartógrafo del siglo XIX llamado James Gall.

Peters fue cineasta y un técnico alemán y estadounidense nacido en Berlín, Alemania, en 1916, el cual falleció a los ochenta y seis años de edad en la alemana ciudad de Bremen. Su proyección es equiárea (en cartografía significa que distintas áreas tienen la misma superficie), por lo que se representan proporcionalmente la áreas de las distintas zonas de La Tierra. Su método refleja fielmente las áreas de los países, pero no sus siluetas, que aparecen demasiado estiradas, como sucede con África y Sudamérica.

Los mapas realizados con esta proyección muestra un mundo muy distinto. México se ve más grande que Alaska, y África tiene mayor área que Groenlandia. Peters dijo al respecto: “El uso generalizado de los mapas de Mercator para propósitos que no tenían nada que ver con la navegación ha construido en nuestra mente una imagen del mundo gravemente distorsionada”.

El método Gall-Peters cuenta con numerosos detractores, entre los que se encuentran la Unesco y numerosas ONG. El principal reproche consiste en que estos mapas muestran Europa y Norteamérica mayores de lo que son en realidad. El profesor Adrey nos dice que esta desproporción crea una concepción de centralidad europea y norteamericana, no se sabe si intencionadamente o no, por dar un mayor tamaño del que realmente tienen. También añade que su proyección es mucho más ideológica que científica y que pone el tamaño de los países más pobres tal y como son.

En relación al estiramiento de ciertas zonas, el geógrafo y cartógrafo estadounidense Arthur Howard Robinson (quien en 1961 nos dejó la proyección de Robison) sostiene con cierto ritmo poético: “Los continentes parecen unas húmedas y andrajosas ropas interiores puestas a secar de la cuerda del Círculo Polar tras un largo invierno”.

Lo cierto es que ha existido una inercia que ha favorecido los intereses de las potencias dominantes. Blanca Muñoz López, profesora de Sociología de las Masas en la Universidad Carlos III, añade al tema: “Si en décadas anteriores dominaba una concepción eurocéntrica, ahora se ha sustituido por la ideología del multiculturalismo de la globalización. En este momento Asia y África han tomado mayor importancia geopolítica y económica”.

Lamentablemente ninguna proyección es fiel al 100%. Aunque contamos con más de cuatrocientas, ninguna de ellas representa de forma precisa La Tierra en un mapa. Actualmente se utilizan varias alternativas a Mercator para representar la totalidad de La Tierra completa, destacando las de Bonne, Mollweide, Goode, Sinusoidal, Robinson, Van der Grinten o Eckert. Como referencia, podemos decir que Google Maps usa actualmente la proyección de Mercator.

Ya nos decía el escritor español Ángel Ganivet García (1865-1898): “El horizonte está en los ojos y no en la realidad”.

Y el físico Albert Einstein (1879-1955) añadió al respecto: “Cuando las leyes de la matemática se refieren a la realidad, no son ciertas; cuando son ciertas, no se refieren a la realidad”.

No tengo nada más que añadir.

 
Fuentes: Wikipedia, ABC, Facu Hernández (El Mundo al Revés) y Análisis Espacial.