martes, 23 de junio de 2015

CIUDAD REAL CÉLEBRE: LA MURALLA PERDIDA


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
15/06/2015
Por Eva Martínez Cabañas




Ojo, señores y señoras. Hoy vamos a recordar una historia que da dolor de corazón y hasta levanta ampollas en el alma... y no exagero ni un milímetro. Cuando el rey Alfonso X el Sabio fundó Villa Real en 1255 ordenó construir una cerca defensiva porque andaba batallando con los calatravos y los musulmanes. El cercado tenía la forma de una elipse que me hace recordar a la matemática Hipatia de Alejandría. Tenía una longitud de 4.600 m. y fue construida con piedra y tierra amasada. Su altura era superior a 2 metros, su grosor de 2,20 metros, y cuarenta y dos años después de su inicio todavía se estaba terminando. El eje mayor de la elíptica iba de Norte a Sur, desde la puerta de Toledo hasta la de Ciruela, y el menor abarcaba desde el postigo de Santa María hasta las puertas de La Mata y Granada.

El documento más antiguo que se conserva en relación a la muralla es de 1297 y registra las cantidades de dinero empleadas en la construcción de torres y muros, así como posteriores mejoras y reparaciones de carácter anual. En 1489 vuelve a repararse debido a los desperfectos a consecuencia de las batallas, y en 1508 sabemos que de nuevo es reparada a causa de una anegación del río Guadiana.

¿Se acuerdan? Nos enseñó el poeta Nicolás Guillén: “Al corazón del amigo, abre la muralla. Al veneno y al puñal, cierra la muralla”.

El cercado tenía 130 torreones y 8 puertas principales: la de Toledo, Calatrava, Granada, Mata, Alarcos, Ciruela, El Carmen y Santa María. Así mismo contaba con otras puertas menores que facilitaban el tránsito de hombres y caballerías con las aldeas colindantes. Desde el muro de piedra partían las principales calles en forma radial, ya que el rey Sabio también se preocupó de reorganizar el trazado urbano de la villa. Cuentan que diseñó el trazado con la espada, dibujando en el suelo el hexágono que lo formaría…

Sabemos por documentos muy antiguos que hasta el año 1600 solo se podía entrar a la ciudad por las puertas de Toledo, de Alarcos, o por el portillo de Santa María. El óvalo de piedra fue restaurado por primera vez en 1489, y por última vez en el siglo XVIII.

En 1767 se derribó intencionadamente el primer tramo para acceder al Hospital de las Carmelitas, y en 1853, 1860 y 1862 se desmontaron varios tramos entre las puertas de La Mata y de Toledo para realizar obras municipales. La piedra se utilizó para construir el casino, la plaza de toros y para desecar una de las lagunas que existían extramuros de la puerta de Calatrava, conocida como las lagunas de los Terreros. Otro trozo situado entre la puerta de Santa María y Alarcos fue derribado para construir el matadero, y a finales de siglo es el propio Ministerio de Hacienda quien pone en venta varios sectores de la vieja muralla.

“¡Tun, tun! ¿Quién es? El alacrán y el ciempiés… ¡Cierra la muralla!”.

En 1882 fue el Obispado de Ciudad Real quien solicitó sus piedras para construir el seminario conciliar de la calle Alarcos, que se encuentra junto a esa moderna pirámide illuminati en forma de rotondilla ridícula que nos recuerda lo pequeña que es su cúspide.

El tristísimo “honor” de derribar el penúltimo tramo le correspondió al Ministerio del Ejército en los años 60 del siglo pasado. El panel de piedra estaba situado entre la puerta de Toledo y el antiguo cuartel de artillería.

Los últimos vestigios que conservamos son la Puerta de Toledo, hoy emblema de la ciudad, y un único panel de unos 50 m. que antiguamente se encontraba entre las puertas de la Mata y de Granada, al sur de la Ciudad.

Con la llegada del siglo XX la ciudad se encontraba inmersa en sus propios problemas de higiene, ya que no fue hasta el comiendo de la Guerra Civil que el alcalde José Maestro acometió importantes obras de saneamiento. La falta de alojamiento e higiene hicieron de la muralla un refugio perfecto donde cobijar miserias y encontrar intimidad. Así la muralla llegó a convertirse en un insano foco en la periferia de la ciudad.

Y entonces sucedió la desgracia de la mano de la ineptitud y las circunstancias. El gigante de piedra fue fusilado siendo víctima y muro al mismo tiempo. Cayó sin miramiento ni alternativa posible. La ceguera derribó la muralla medieval y hasta el Guadiana debió llorar de vergüenza en su escondite secreto.

En 1931 el arquitecto municipal y el secretario del Excelentísimo Ayuntamiento de Ciudad Real determinaron por decreto la demolición, y así se lo notificaron al presidente de la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana. Se avisó a los propietarios, pues distintas partes de la muralla estaban en manos privadas, pero por circunstancias desconocidas no se tiraron. Sin embargo, al año siguiente se acuerda, tras la aprobación del plano de alineaciones de la ronda de circunvalación, dar un plazo de quince días para hacerla desaparecer.

En fin, ni abrir ni cerrar, amigo Guillén. Ya no tenemos muralla.


Fuentes: Ciudad-Real.es, Wikipedia, Blog El sayón, Ciudadreal.wordpress.com, Monumental.miciudadreal.net, la Tribuna de Ciudad Real.es, La Tribuna.es.
Foto: ciudadreal.wordpress.com


domingo, 14 de junio de 2015

EL ENCANTADOR MERLÍN


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
08/06/2015
Por Eva Martínez Cabañas





“Conocía la esencia de todas las cosas, su transformación y su renovación, conocía el secreto del Sol y de la Luna, las leyes que rigen el curso de las estrellas en el firmamento; las imágenes mágicas de las nubes y el aire; los misterios del mar. Conocía los demonios que envían sueños bajo la Luna. Comprendía el grito áspero de la corneja, el volar cantarín de los cisnes, la resurrección del fénix. Podía interpretar el vuelo de los cuervos, el rumbo de los peces y las ideas ciegas de los hombres, y predecía todas las cosas que sucedían después”.

Esto cuenta la novela medieval francesa titulada “Lancelot y Ginebra, una historia sobre Merlín el Encantador”. Y es que el entrañable mago, con su larga barba blanca, túnica hasta los pies y su gorro picudo es considerado el mago europeo más poderoso desde el medievo. Dicen las leyendas que era capaz de hablar con los animales, cambiar de forma, hacerse invisible y controlar el clima y los elementos. También podía hablar con las hadas, gnomos y dragones y se dedicaba a cuidar de la Madre Tierra, como druida poderoso que era.

Es fácil llegar a la conclusión de que jamás existió un hombre así, pero que posiblemente el mito se inspiró en un hombre real.

El francés Jean Markale, (1928-2008), profesor de secundaria y escritor especialista en la civilización celta y el ciclo artúrico, afirma que Merlín es una figura polifacética que encarna los arquetipos del mundo mítico celta: el druida, el bardo, el hombre salvaje, el chamán y el profeta. Pero ¿fue un personaje real o solo la inspiración de cuentos, películas y leyendas?

El primer texto que menciona al mago Merlín es “La Historia de los Reyes de Britania” escrito por el clérigo galés Geoffrey de Monmouth, publicado en el siglo XII, y que fue una de las obras más conocidas del Medievo. Su autor llegó a ser obispo de Londres, y fue un apasionado defensor de las tradiciones celtas. Pensó en escribir una recopilación de los reyes celtas más destacados para evitar que cayeran en el olvido, pero al iniciar su proyecto se encontró con que apenas existían fuentes escritas de las que extraer documentación. Así que utilizó su imaginación… y desarrolló una historia que transcurría durante varios siglos y en la que se mezclaban personajes reales y ficticios.

Uno de los libros que encontró al documentarse fue “La Profecía de Britania”, obra del año 930 en la que varios presagios vaticinaban la caída de los anglosajones y el resurgimiento de los celtas. Uno de aquellos presagios se atribuía a un tal Myrddin. Monmouth incorporó el personaje a su historia bajo el nombre de Merlín y junto al relato del rey Arturo.

Y así nació la leyenda...

El éxito de la obra de Monmouth fue tan grande que se realizaron cientos de copias a mano que fueron diseminadas por toda Europa. Con el tiempo otros libros surgieron de este. El más importante fue “La muerte de Arturo”, escrito en el siglo XV por sir Thomas Malory.

Existen textos que afirman que Merlín fue un mago galés que vivió alrededor de los siglos V o Vl, aunque su historia está repleta de misterios y exageraciones. Estos escritos aseguran que Merlín se llamó Myrddin Emrys y fue hijo bastardo de uno de los reyes de la antigua Britania. Se convirtió en guía espiritual de su época y en consejero de diferentes reyes, como el usurpador Vortigern (caudillo del siglo V que se ganó el título de “uno de los peores reyes de los britanos”), Aurelius Ambrosius (ganó importantes batallas contra los anglosajones del siglo V), Uther Pendragon (padre del rey Arturo) y Arturo de Camelot (a quien guió en su reinado). Y esto ocurrió hace muchos años, cuando Inglaterra no era más que un puñado de reinos que batallaban entre sí.

Y cuentan que uno de aquellos reyes, Uther Pendragon, se encaprichó de lady Igraine cuando esta acudió a su castillo acompañando a su esposo, el duque Gorlois Tintagelo. Tanto se obsesionó Pendragon con ella que Tintagelo decidió llevarla a Tintagel y encerrarla allí. Uther pidió ayuda a Merlín, y el mago le proporcionó un brebaje que cambiaría su aspecto y lo haría idéntico a Gorlois, ya que este se encontraba lejos peleando en el castillo de Dimilioc.

Pero como pasó en otro cuento, Merlín le hizo prometer que a cambio le entregaría  el niño que naciera de aquel encuentro... Como el duque Gorlois murió en la batalla, Uther e Igraine pudieron casarse y vivieron en el castillo de Pendragon junto a las hijas que Igraine había tenido con Gorlois. Cuando nació el pequeño Arturo, Uther respetó su promesa y le dio el niño a Merlín, quien lo sacó del castillo de su padre y se lo entregó a sir Héctor para que lo criara junto a Kay, su hijo legítimo.

Arturo contaba con dieciséis o diecisiete años cuando Uther Pendragon murió. Reyes como Lot de Orkney, Uriens de Gorre o sir Pellinore se disputaron entonces el trono de Britania.

Arturo viajó a Londres con Kay y sir Héctor y allí repitió la historia de su padre, pues el joven quedó prendado de una hermosa joven llamada Morgana, desposada con el rey Uriens. Arturo y la joven se citaron en secreto, y poco después Morgana descubrió que Arturo era hijo de Uther. Así Arturo conoció que Morgana era una de las hijas de Gorlois e Igraine, y que ambos eran hermanastros. De aquel encuentro amoroso también nació un niño. Cuando Arturo se convirtió en rey, Merlín le predijo que el hijo que había engendrado con Morgana lo destruiría.

Y sucedió que Merlín mostró a su pupilo algo que marcaría su futuro. Lo condujo hasta un lugar donde se hallaba una espada mágica, de nombre Excálibur, y que estaba clavada profundamente en una roca con la siguiente inscripción: “Esta es la espada Excálibur. Quien consiga sacarla de la roca será rey de Inglaterra”. Como el muchacho consiguió separarla de la piedra, su pueblo lo reconoció como nuevo rey de Britania, y algunos reyes vecinos se alzaron entonces en armas contra él. El mago Merlín proclamó entonces el linaje del muchacho que lo legitimaba como rey. A pesar de ello, los reyes le declararon la guerra hasta que fueron derrotados uno a uno.

El rey Arturo fundó la hermosa ciudad de Camelot y Merlín lo ayudó en su labor. Para tratar de acabar con las guerras entre reinados creó la Tabla Redonda, formada por todos los reyes leales a Arturo y en condición de iguales. Luego se casó con la princesa Ginebra y siguieron años de prosperidad y felicidad para el reino.

Durante la Edad Media se creyó a pies juntillas que Merlín había sido un personaje real y el autor de oscuras profecías que circulaban en aquel periodo supersticiones y brujas. Estas profecías, escritas a finales del siglo V, fueron recopiladas. Están escritas en latín y ocupan diez páginas. Muchas de ellas describen cómo los anglosajones serán expulsados de la Inglaterra con la llegada de un libertador, y aquí aparece el rey Arturo, al que llaman el Jabalí de Cornualles. Algunas profecías están escritas en un lenguaje abstracto y plagado de seres mitológicos como el dragón: “Descenderá el zorro de las montañas, se transformará en lobo y, con el pretexto de mantener una conversación con el jabalí, se acercará taimadamente a él y lo devorará por entero”. Otras son más claras: “El Canal de la Mancha se hará tan estrecho que la gente podrá mantener una conversación de orilla a orilla”. Todas sus profecías terminan con inundaciones, tormentas y el fin del mundo.

Cuando Merlín era ya un anciano conoció a una joven llamada Nimue, hija del rey de Nothumberland. Merlín le enseñó su magia y con el tiempo la joven se llegó a conocer como la Dama del Lago. Cuentan que esta encerró al mago dentro de un árbol por siempre jamás, aunque también se dice que la tumba de Merlín es un túmulo rodeado de robles en el bosque de Brocelianda, situado a unos 30 km. al suroeste de Rennes, en la región francesa de Bretaña... Así pues Merlín puede encontrarse enterrado entre el Valle sin Retorno y el Mirador de las Hadas.

Yo por si acaso me asomo a las aberturas de los troncos de los robles, árbol celta por excelencia, porque nunca se sabe si encontrarás la cerradura de otro mundo o si podrás liberar al maestro de los magos. Y es que sus habilidades de druida nos hacen mucha falta hoy en día. Así que desde aquí preparo mi propio encantamiento con mi triskel colgando del cuello: “Merlín bueno, échanos una mano con el deshielo de los polos, los animales en extinción, los cultivos transgénicos, la tala de árboles y el agujeraco de la estratosfera. Ya verás que vas a ser de los pocos a los que no les falte trabajo”.

Y para cerrar una recomendación. …De las bonitas.

Película de dibujos animados: Merlín el encantador (Sword in the Stone). Año 1963. Director: Wolfgang Reitherman. Disney.

www.youtube.com/watch?v=MW4fbHIzYfA

Les dejo el enlace de una de mis escenas preferidas. Jóquiti póquiti póquiti prá…

Un abrazo.


Fuentes: Wikipedia, Tejiendo el Mundo, Actiweb y Mundivia.
Foto: Taringa.net

CIUDAD REAL CÉLEBRE: EL CONVENTO DE LAS DOMINICAS


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
01/06/2015
Por Eva Martínez Cabañas




En la Ronda de Alarcos hay un monumento del que muchos ciudadrealeños desconocen su origen. Hoy vamos a aprender un poquito más de este postigo que embellece la ciudad y que llamamos Puerta de Santa María.

Su nombre le viene dado por el lugar donde está ubicado, que era donde se encontraba la original Puerta de Santa María de nuestra desaparecida muralla. De ahí que muchos ciudadrealeños estén en el error de que esta fue la puerta medieval original. No es así.

Esta bonita portada formaba parte de un convento de monjas que tenía la denominación de Nuestra Señora de Altagracia de las Dominicas, y que fue uno de los muchos edificios derribados durante los años setenta del siglo pasado. El vistoso frente de la entrada fue almacenado, reconstruido, y posteriormente ubicado en la rotonda de la Puerta de Santa María. También se conservan algunas columnas y una rejilla de la antigua construcción.

Reinaba Juan II cuando en 1435 su construcción fue impulsada por una familia notable de la localidad formada por el abogado de los Reales Concejos y su mujer. Sus nombres eran Alfonso Pérez de Ledesma y Mencía Alonso de Villaguirán. El matrimonio dispuso en su testamento que sobre su casa se levantara un convento para las monjas dominicas. Doña Mencía fue enterrada allí con el hábito de la congregación. Otras familias adineradas apoyaron el proyecto a lo largo del tiempo en que duró su construcción.

Cuentan que en el siglo XVI existía la costumbre por parte de las familias nobles y ricas de visitar a media tarde las distintas comunidades religiosas del lugar. Las hermanas dominicas eran famosas por la elaboración de bizcochos de soletilla que ofrecían a sus visitas.

El convento estaba situado entre las actuales calles Jacinto, Altagracia, Estrella y Luz. Sabemos por el censo de la Corona de Castilla que en 1591 albergaba cincuenta dominicas en clausura. Dos siglos después, el catastro del marqués de la Ensenada nos muestra que en 1751 la comunidad estaba formada por diecisiete monjas. Su patrimonio lo formaban una renta de 1.267 reales, doce casas en suelo urbano (seis casas situadas en San Pedro, cuatro casas dedicadas al comercio y situadas en la plaza pública, y calles Cuchillería y Feria y otras dos más), así como 680 hectáreas de tierra y el molino harinero de La fuente de doña Olalla, que producía doscientas fanegas de trigo al año.

Sin embargo, a pesar de su riqueza fue desamortizado en 1836 por Mendizábal, a si que se pusieron a la venta casi todas sus propiedades y se subastaron veintiuna fincas con sus tierras, y el molino de harina. Solo conservaron dos fincas.

Otro dato del que disponemos es que durante la Guerra de Independencia Española del siglo XIX, la hermandad de Jesús Nazareno trasladó la imagen de la iglesia de San Pedro al derruido monasterio para ocultarla de las tropas de Napoleón.

En 1935 la comunidad estaba formada por veinticuatro monjas y una novicia. Al iniciarse la Guerra Civil Española estas fueron expulsadas del convento por los republicanos, quienes destrozaron las imágenes de culto. El monasterio sirvió de prisión para los que iban a ser fusilados, y de refugio de los huidos de las zonas franquistas. Al finalizar la guerra el convento presentaba un estado lamentable, pero a pesar de eso regresaron las dominicas. La madre priora comunicó al obispo y al delegado de la vivienda el mal estado del edificio, y al año siguiente dos monjas tuvieron que abandonar sus celdas por peligro de derrumbe de las cubiertas.

Los técnicos de la época recomendaron a las monjas edificar otro convento ya que, utilizando sus propias palabras, “gastar dinero en este era totalmente inútil”.

En 1968 se cerró su iglesia a los fieles y fue declarada en estado de ruina. El nuevo convento se construyó en la barriada de San Martín de Porres y se inauguró en 1969. Al mudarse las monjas, el precioso y valiosísimo edificio religioso del siglo XV fue derribado sin miramientos. En el solar se construyeron bloques de viviendas.

Sus muros eran de piedra y ladrillo, destacaba su mirador con celosía y su iglesia de redondos y altos contrafuertes. La puerta de acceso a la iglesia estaba blasonada con el escudo de la orden y coronada por la imagen de la Virgen con el niño Jesús franqueados por dos animales (la puerta ornamental que hoy conocemos como de Santa María). El interior de la iglesia albergaba una buena colección de pinturas de interés y un retablo dedicado a la Virgen del Rosario. El paso de la Virgen de la Esperanza se montó en este templo desde 1954 hasta 1967.

Contaba con dos patios. Uno de ellos era cuadrado con columnas de piedra, y sus capiteles estaban tallados con el escudo de la orden y del fundador del monasterio. La escalera y el refectorio contaban con artesonados del siglo XVI y cerámicas con imágenes de santos de gran antigüedad.

El monasterio fue derruido en 1969.

En 2013 las cuatro últimas monjas dominicas dejaron definitivamente el convento de la calle San Martín de Porres de Ciudad Real, tres de ellas ya eran octogenarias, y se marcharon al monasterio federal de Córdoba después de vivir seis siglos en nuestra ciudad. Los ciudadrealeños las despidieron con cariño agradeciéndoles la labor de rezar por todos.

“Las manos que dicen adiós son pájaros que van muriendo lentamente”, nos dice el poeta Mario Quintana.



Fuentes: Ciudad-Real.es, Wikipedia, Blog El sayón, Ciudadreal.wordpress.com, Monumental.miciudadreal.net, La Tribuna de Ciudad Real, la Verdad.es
Foto: Elsayon.blogspot.com

LA CIENCIA DE LA MEDITACIÓN


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
25/05/2015
Por Eva Martínez Cabañas




Actualmente vivimos en una sociedad que necesita cambios profundos. No les voy a contar cuáles son porque de sobra conocen nuestras carencias. Aún así, la rigidez de nuestro mundo a veces impide que mejoremos nuestro propio bienestar. Las nuevas ideas y los cambios parecen llegar y no encontrar sitio donde echar raíces, y lo mismo sucede con las prácticas de hace millones de años, que se consideran fuera de la sociedad moderna y carentes de metodología científica. Para explicar lo que quiero decir, me gustaría poner un ejemplo.

Hace un par de años un equipo de psiquiatras del Hospital General de Massachussets realizó el primero de varios estudios que documentaba cómo meditar puede afectar al cerebro. El estudio se publicó en la revista Psychiatry Research. La práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, autoconciencia, empatía y estrés. Una práctica tan antigua como esta, considerada espiritual, nos cambia físicamente y mejora nuestra salud y bienestar.

La psiquiatra Sara Lazar, coautora del estudio junto a Britta Hölzel, nos explica: “Aunque la práctica de la meditación está asociada a una sensación de tranquilidad y relajación física, los médicos han afirmado durante mucho tiempo que la meditación también proporciona beneficios cognitivos y psicológicos que persisten durante todo el día”. “La nueva investigación demuestra que los cambios en la estructura del cerebro pueden estar detrás de esos beneficios demostrados, y que las personas no se sienten mejor solo porque se han relajado”.

En estudios anteriores, La doctora Lazar ya había encontrado diferencias estructurales entre los cerebros de los profesionales de la meditación, como un mayor grosor de la corteza cerebral en áreas asociadas con la atención y la integración emocional, pero entonces no pudo confirmar su teoría.

En el estudio actual, los científicos tomaron imágenes por resonancia magnética de la estructura cerebral de dieciséis voluntarios, dos semanas antes y dos después de realizar un curso de meditación de ocho semanas. Además de las reuniones semanales, los voluntarios recibieron unas grabaciones de audio para seguir con sus cavilaciones en casa. Los participantes en el grupo de meditación pasaron veintisiete minutos cada día meditando. Sus respuestas a un cuestionario médico señalaban mejoras significativas en comparación con las respuestas antes del estudio.

El análisis de las imágenes por resonancia magnética encontró un incremento de la densidad de materia gris en el hipocampo, una zona del cerebro importante para el aprendizaje y la memoria, y en estructuras asociadas a la autoconciencia, compasión e introspección. Además se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, que es un conjunto de núcleos de neuronas localizadas en la profundidad de los lóbulos temporales, y que está relacionado con la disminución del estrés. Ninguno de estos cambios fue observado en el grupo de control formado por otros voluntarios.

La doctora Britta Hölzel nos cuenta: “Es fascinante ver la plasticidad del cerebro y cómo, mediante la práctica de la meditación, podemos jugar un papel activo en el cambio del cerebro y puede aumentar nuestro bienestar y calidad de vida”.

Gracias a este estudio, los psiquiatras están valorando la creación de nuevas terapias para pacientes que sufren problemas graves de estrés o que padecen cuadros de estrés postraumático.

Entonces, ¿por qué no lo incorporamos a nuestra vida? ¿Tan difícil es? Solo un ratito diario… Nos va a aportar calma, bienestar y otros efectos positivos en nuestro cuerpo y espíritu. ¿No son razones suficientemente importantes? ¿Todavía nos encontramos con la resistencia de que son teorías orientales o vamos a romper la barrera de lo que es racional y lo que no lo es? Yo desde luego les animo a ello. No es difícil, no lleva mucho tiempo y nos deja una sensación parecida a la de un spá de lujo (además nos sale gratis).

¿Y qué hace falta para meditar? Solo sentarse o tumbarse y aquietar la mente. Intentar no pensar en nada y fijarnos en nuestra respiración. A lo mejor les apetece probar. Quince o veinte minutos de quietud diaria nos pueden cambiar la vida. Lo dice la ciencia…


Fuentes: Wikipedia, ABC, Formarse y Aprende Mind Fulness.
Foto: Ciencia3.jpg

sábado, 23 de mayo de 2015

CIUDAD REAL CÉLEBRE: EL ALCÁZAR


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
18/05/2015
Por Eva Martínez Cabañas




En el siglo XIII el rey Alfonso X de Castilla a quien apodaban el Sabio vino a otorgar la calidad de villa a una aldea fronteriza y en guerra con los calatravos y los almohades. Así mandó amurallarla, fortificarla y la impulsó en su crecimiento.

Pues bien, como pasaba mucho tiempo en la zona por causa de esos asuntos, también mandó construir en la villa un castillo fortificado donde alojarse: el alcázar de Villa Real. Estaba situado tan cerca de la muralla, que esta incluso formaba parte de su recinto. Estaba emplazado en la zona que actualmente conocemos como Ronda de la Mata, muy cerca del único tramo de muro que conservamos.

Varios hechos históricos ocurrieron en esta fortaleza.

Desde el alcázar de Villa Real salieron los embajadores de Alfonso X hasta Francia con el objeto de pedir a Luis IX la mano de su hija para el primogénito castellano, el infante Fernando. Este último murió repentinamente en el alcázar en 1275, cuando se disponía a entrar en batalla contra los almohades. Ese mismo año se terminaron las obras de construcción de la fortaleza. Y fue allí donde el hermano del príncipe Fernando, Sancho IV el Bravo, se hizo proclamar heredero de la corona.

En el siglo XV, siendo Ciudad Real partidaria de la reina Isabel, el maestre calatravo Rodrigo Téllez Girón se apoderó de alcázar por sorpresa causando grandes daños desde esta posición. Como no podían desalojarlo, los vecinos acudieron a los Reyes Católicos exponiendo la situación. Los monarcas enviaron al conde de Cabra y a don Rodrigo de Manrique, cuyas tropas consiguieron expulsar al maestre enemigo.

En 1431, a Juan II le sorprendió un terremoto mientras dormía la siesta en este alcázar. Las crónicas de la época dan testimonio del acontecimiento de esta manera: “En martes a 24 días del mes de Abril, quanto a la hora de vísperas, hizo un terremoto que cayeron algunas almenas del Alcázar e muchas tejas, e abrióse una pared en el Monasterio de San Francisco, e cayeron dos piedras de la bóveda de la Capilla de la Iglesia de San Pedro. El rey estaba durmiendo, e como sintió el terremoto, salió a muy gran priesa al patio del Alcázar e desde al campo”.

El monarca Alfonso XI recibió allí a los embajadores del rey de Marruecos, enviados en 1344 por este último como muestra de reconocimiento tras haberle devuelto dos de sus hijas a las que el castellano había hecho prisioneras en la batalla de Tarifa.

El alcázar ciudadrealeño fue heredado por el ta-ta-ta-ta-taranieto de Alfonso X, Enrique IV de Castilla, quien en 1455 se lo entregó como dote a su mujer, Juana de Portugal. Según una Real Cédula que se conserva en el Archivo Municipal, la reina ordenó al corregidor Juan de Bobadilla la construcción de una torre, aprovechando la madera y el ladrillo de las casas que con este objeto le dio encargo de comprar y derribar. Sin embargo, el historiador local Luis Delgado Merchán afirma que: “Por el simple examen de lo que queda, no se puede ocultar que el llamado “torreón” ni lo es, ni ha sido nunca, ni es otra cosa que un trozo de muralla en donde hay una puerta que ni aún puede decirse que fuera la principal del palacio. Además de esto, si doña Juana de Portugal hubiese construido esta torre, habría puesto en ella sus armas y no las de Castilla y León, que aún puede descubrir cualquier persona que lo busque”.

Los Reyes Católicos residieron en algunas ocasiones en la fortaleza, y tras la jugarreta del maestre convinieron otorgar la fortificación a personas fieles que lo custodiasen y defendiesen, y lo donaron a Fernando de Cervera, natural de la ciudad y aposentador real. Así da testimonio del hecho una carta datada en Valladolid a 15 de agosto de 1475. Así pasó a ser propiedad particular. Aposentador era el cargo antiguo que ostentaba quien tenía como oficio dar aposento.

El arco llamado del Torreón que conservamos ha llegado a nuestros días gracias a Antonio Lara, marqués de Villamediana, que en el siglo XIX fortificó esta puerta debido a su estado ruinoso.

En cuanto a los pasadizos subterráneos y la amplia cueva con los que contaba el alcázar fueron lodados en 1950.

Lo único que conservamos hoy en día el arco apuntado de uno de sus torreones que hoy conservamos como monumento. Está restaurado y ubicado en la zona verde conocida como Torreón del Alcázar. Su único adorno es un bocel cuyo saliente bordea el arco, y algunos de sus sillares muestran las marcas con las que firmaban su trabajo los canteros del Medievo. También nos quedan los túneles subterráneos del castillo que aunque sellados, fueron descubiertos con motivo de la construcción de un parking en la zona. Las obras actualmente se encuentran paralizadas.

Señoras y señores, fortaleza es la muralla de un castillo, y también ponerte de pie cuando te has caído, dice un aforismo anónimo.

Hasta otro día.



Fuentes: Ciudad-Real.es, Ciudadreal.wordpress.com, MiCiudadReal.es
Foto: Ciudadreal.es

PLAYAS QUE BRILLAN


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
11/05/2015
Por Eva Martínez Cabañas




Encuentro un pensamiento de William Gibson: “La marea había dejado en la playa dibujos más delicados que los de cualquier jardinero de Tokio”. Como no sé quién es William Gibson, busco en la red y descubro que es un escritor de ciencia ficción considerado el padre del cyberpunk. ¿El padre del cyberpunk afirmando cosas tan elegantes? Pues sí, y además creó el término “ciberespacio”. ¿Por qué cuento esto? Porque me derramo como el agua. Yo solo quería hablar de una playa…

En las islas Maldivas, allá en el océano Índico, existe una playa deshabitada llamada Vaadhoo, de esas que aparecen en las postales, en las fotos de las agencias de viajes o en nuestra imaginación. Pues bien, cada noche, cuando los gremlings dejan de comer, cuando los vampiros abandonan el lecho y la Luna lunera inspira a poetas y enamorados que no madrugan, entonces y solo entonces la playa comienza a brillar. Pero a brillar mucho. No solo un poco. Como en un milagro mariano, como en una película de magos, como en nuestros mejores colocones de juventud, la playa brilla como si tuviera miles de luciérnagas o microestrellas encendidas en sus aguas y arenas. Este prodigio se conoce como “Mar de estrellas” y es causado por una reacción de bioluminiscencia.

Durante el día darse un bañito en el mar es poco apetecible debido a que la marea de plancton flotante presenta un color rojizo o marrón turbio. Pero al llegar la noche el mar y la arena comienzan a brillar a causa de unos microorganismos vegetales llamados dinoflagelados y que son capaces de producir luz. La magia ocurre cuando, al ser arrastrado por el mar, este fitoplancton entra en contacto con el oxígeno, entonces resplandece como si hubiera atrapado millones de estrellas. Iluminan todo aquello con lo que entra en contacto, incluidos nuestros cuerpos, y el nombre de alguno de estos microseres es Noctiluca scintillans o Lingulondinium polyedrum. Sus destellos azules neón son tan intensos que en ocasiones iluminan a los peces que nadan alrededor.

Francamente hermoso. Precioso sin más.

La reacción química que libera cada uno de estos microorganismos se traduce en un flash intenso de luz azul que ilumina el medio donde se encuentra. Al multiplicar la reacción por billones de seres el espectáculo es manifiesto. No es una fuerza nociva, y sí una reacción más de nuestra madre naturaleza.

También puede contemplarse en otros lugares del planeta. En Puerto Rico se da en tres de las bahías de la Laguna Grande, o en las playas de Fajardo, Mosquito Bay o La Parguera. En Méjico puede contemplarse en la laguna de Manialtepec, en Oaxaca, o en la playa de Tortuguero en la ciudad de Campeche. En Australia ocurre en los lagos de Gippsland, y en Norteamérica en playas de San Diego, California.

Decía el químico Louis Pasteur que sorprendernos por algo es el primer paso de la mente hacia el descubrimiento. Así pues sorprendámonos, descubramos, desconcertémonos y disfrutemos de la vida.

Hasta otro rato.

Fuentes: ABC Viajar, Blog Secretos, enigmas y misterios, viajes.101lugaresincreibles.com
Foto: Ablturismo.com


LA GALÁCTICA LEY DE TITIUS


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Barricada Cultural
04/05/2015
Por Eva Martínez Cabañas




Johann Elert Bode fue un alemán del siglo XVIII muy conocido por sus dos aficiones preferidas: por un lado llegó a ser un gran astrónomo. Por otro, un impostor de renombre. Y es que le encantaban las estrellas de todos y los logros de otros en el mismo pack, según nos cuenta el escritor y periodista Marcelo Dos Santos.

Fue miembro de la Academia de Ciencias de Berlín, director del observatorio de la ciudad y consiguió grandes logros propios. Elaboró la primera efemérides astronómica alemana, estudió los cúmulos nebulares y descubrió algunos nuevos publicando una obra que llamó Catálogo Completo de Cúmulos y Nebulosas Estelares jamás observadas hasta el momento. ¡Y claro que no habían sido observadas! De los 75 ejemplos del libro, 25 no existían. También descubrió el cometa C1779A1Bode, y debió tener buen sentido del humor porque a algunas constelaciones las llamó Los honores de Federico, Oficina tipográfica o Globo aerostático.

Bode publicó una Ley en su Manual de Instrucciones para el Aprendizaje de los Cielos Estrellados. En aquel tiempo se conoció como la Ley de Bode. Actualmente su nombre es Ley de Titius-Bode.

Esta ley “predice” la existencia de objetos celestes atendiendo a su distancia con el Sol.

El astrónomo que realmente la descubrió se llamó Johann Daniel Titius. También era alemán. Titius no supo divulgar su descubrimiento convenientemente y solo lo mencionó, como comentario adicional, en un libro de astronomía que estaba traduciendo y que además no tuvo demasiado éxito. La fórmula pasó inadvertida hasta que Bode la incluyó en su manual de astronomía. En vez de mencionar al autor, intentó adjudicársela llamándola Ley de Bode. Al descubrirse su intento de plagio fue obligado a reconocer la autoría de Titius, pero el siguió llamándola Ley de Bode en sus publicaciones. El asteroide Titius y el cráter Titius de la Luna, se llaman así en honor a este astrónomo.

La Ley de Titius es una sencilla fórmula empírica que calcula de manera precisa la distancia que existe desde cada planeta hasta el Sol.

         n + 4
a = ————
           10

En esta Ley, a es la distancia buscada expresada en UA (unidades astronómicas) y n es un número regido por la secuencia 0 3 6 12 24 48 96 192 384 768... donde cada número es el doble del anterior. Si sumamos 4 a cada número, 4 7 10 16 28 52 100 196 388 772... y luego lo dividimos por 10, obtendremos 0,4 0,7 1 1,6 2,8 5,2 10 19,6 38,8 77,2... ¡la distancia entre cada planeta y el Sol en unidades astronómicas!

La formulación moderna de la Ley es más precisa a = 0,4 + 0,3 k, donde k es un número de la serie de potencias, 0 1 2 4 8 16 32 64 128 256... Si lo has entendido a la primera, eres una persona lista. Si no es así, es que yo no lo soy.

Hay que recordar que en tiempo de Bode todavía no se habían descubierto Urano, Neptuno y Plutón.

En la tabla de cifras resultantes que obtenemos con la fórmula, existía un número que no encajaba. Justo entre Marte y Júpiter. Fue por esta razón que los astrónomos de la época dudaron de su efectividad. Debieron quedarse con la boca abierta al descubrirse Ceres en el Cinturón de Asteroides. ¡Se encontraba justo en el sitio que predecía la secuencia!

Al descubrirse Neptuno, los astrónomos pudieron comprobar que el nuevo planeta burlaba totalmente la Ley de Titius, por lo que la ciencia determinó que la ley era válida solo hasta Urano. Cuando años más tarde se descubrió Plutón, también consultaron la tabla y encontraron que la cifra de su distancia al Sol correspondía en realidad a la que debería haber ocupado Neptuno. Entre los que apoyan el funcionamiento de esta ley, existe una teoría que afirma que Neptuno en realidad es un planeta intruso que se salió de su órbita, y que se encuentra en un lugar que realmente no le corresponde.

Con otros parámetros numéricos, la ley de Titius es válida para los satélites de Júpiter y Urano; y también para los de Saturno pero con algunas lagunas. En la actualidad, un estudio intenta relacionar la Ley de Titius con cinco sistemas exoplanetarios, con el fin de comprobar si se cumple fuera de nuestro querido sistema solar.

Pero lo que realmente nos sorprende es que no conocemos la base teórica que sostiene la ley. Titius dio con ella jugando con números y, aparentemente, solo se trata de una coincidencia de envergadura astronómica. Los expertos dicen que la explicación podría estar en la Ley de Resonancia Orbital Gravitatoria, pero ahí no me meto…


Fuentes: Wikipedia, SEA, Más Libertad, Astromia, UA.es
Foto: Cientecblog.com