lunes, 4 de abril de 2016

IMPORTANTES ESPEJOS


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
04/04/2016
Por Eva Martínez Cabañas







Dice un antiguo proverbio árabe Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate a un espejo.

Un buen consejo, pues nuestros semejantes y estos maravillosos artilugios nos ayudan a conocernos. Alicia atravesó uno para volver al País de las Maravillas, Umbra y Lux atravesaron otro para llegar a Bifáriam, Harry Potter veía a sus padres fallecidos en el espejo de Oesed (que leído al revés es Deseo, pues eso era lo que reflejaba), Galadriel utilizaba su espejo de oráculo en El señor de los anillos, y la madrastra más célebre de todos los cuentos infantiles consultaba al suyo para saber si seguía siendo hermosa.

El espejo en sí es tan poderoso, que en la película Gato negro, gato blanco, de Emir Kusturica, uno de los patriarcas lo utiliza junto a un conjuro gitano para suspender la boda de su nieto. De un modo elegante, añade el abuelo:

Un espejo.
Los muertos con los muertos,
los vivos con los vivos.
Los hijos con sus padres,
las madres con sus hijos.


Otros elementos también han servido de espejo, pues Narciso utilizó un lago para reflejar su imagen y enamorarse de sí mismo bajo el hechizo de Némesis, la diosa de la venganza. Y Perseo acabó con la petrificadora Medusa reflejando la imagen de la gorgona en su brillante escudo.

Escribió el poeta Antonio Machado:

Mis ojos en el espejo
son ojos ciegos que miran
los ojos con los que veo.


Por sus propiedades y una capa de aluminio en su parte trasera (antiguamente se utilizaba cobre, plata, bronce, o mercurio), un espejo de cristal refleja en su superficie plana y pulida casi toda la luz que choca contra esta. De esta manera podemos ver nuestra imagen o hacer señales gracias a la luz solar, o ampliar visualmente el espacio de una estancia, entre otras utilidades. Se atribuye su invención, en 1835, al químico alemán Justus von Liebig, ya que su técnica de fabricación permitió por fin una producción masiva.

Pero muchos siglos antes ya los utilizaban los antiguos egipcios, griegos, romanos y etruscos, chinos, e indios. Y se han hallado representaciones de estos en la antigua Mesopotamia o en la América precolombina. Se empleaban principalmente como utensilio de tocador, y los hebreos lo situaban como elemento de la fuente de metal de la entrada del Tabernáculo de la Reunión. Así, al lavarse, los sacerdotes podían ver sus imperfecciones.

Cuentan que un jovencísimo Thomas Alva Edison robó un espejo en una tienda de su ciudad y junto a este colocó todas las velas de las que disponía, duplicando ingeniosamente la luz en la habitación. De esta forma el doctor pudo operar a la madre del muchacho sin tener que esperar hasta el amanecer. La historia está repleta de espejos célebres, pero hoy vamos a recordar nada menos que una guerra originada por su causa.

En 1665 el ministro de Hacienda del gobierno francés de Luis XIV (amante del lujo y el boato), envió espías a Venecia para convencer a sus artesanos y que revelaran los secretos de la elaboración de los espejos. El objeto era establecer una industria francesa que satisficiera los deseos de la corte. En contraposición. El gobierno veneciano se lucraba considerablemente de esta práctica, así que la ciudad-estado tuvo una furiosa reacción. Al año siguiente estalló una guerra por intereses económicos donde el espionaje industrial, el asesinato y la estrategia tenían amplio campo de acción.

Los espejos fabricados en la isla de Murano se habían puesto muy de moda entre la alta sociedad europea porque su calidad superaba a otros (con color verdoso, de pequeño tamaño y que deformaban las imágenes). Pero eran tan caros que poseer espejos venecianos llegó a ser símbolo de estatus económico.

Fue en esta época cuando comenzaron a utilizarse como elemento decorativo en habitaciones principales, donde se vestían con bellos y valiosos marcos y un pie artístico que permitía su reubicación y recordar su valor. Los espejos grandes podían costar más que un retrato al óleo de un famoso pintor, pero las cortes europeas y sus nobles podían pagarlos. La industria vidriera daba trabajo a muchas familias venecianas, y los mejores clientes los fueron alemanes y holandeses.

El conocido como Consejo de los Diez (un órgano político que controlaba el comercio exterior) estableció una férrea prohibición de revelar la técnica para evitar que la pingüe fuente de ingresos les fuera arrebatada por la competencia extranjera. Así empezó una guerra encubierta.

Pierre de Bonzi, embajador francés en Venecia, convenció a algunos maestros espejeros para que abandonaran su taller en Murano y se establecieran en Francia, prometiéndoles grandes sumas de dinero y un ascenso social. El agente 007 francés del siglo XVI, llamado Jouan, monsieur Jouan, no consiguió rematar la estrategia, así que se encargó la tarea de reclutamiento a dos vidrieros italianos de nombre Giovanni Castellano y Giovanni Bormioli. Ambos se jugaban la vida. En la operación, uno de los espías franceses descubrió que el enemigo conocía sus planes y más muerto que vivo recogió a los artesanos y a varios trabajadores y huyó a medianoche, en un barco vigilado por veinticuatro hombres valerosos, armados hasta los dientes. Llegaron a Ferrara y desde allí partieron en carruaje hasta París.

Los maestros vidrieros y los operarios que los acompañaban se incorporaron a la nueva fábrica francesa instalada en el suburbio parisino de Saint-Antoine, que estaba al mando de Nicolas du Noyer.

Claro, el embajador de la República Veneciana en la corte de París, Alvise Sagredo, comunicó el hecho al Consejo de los Diez, añadiendo que solo habían conseguido producir espejos de 25 cm. Pero nuevamente se armó la de San Quintín…

Por cierto, el origen de esta expresión está en una batalla entre las tropas de las coronas española y francesa en el año 1557. Debido a un fatídico error estratégico, el ejército tomó el camino de San Quintín (o Saint-Quentin) donde fueron sorprendidos y derrotados en un cruce por los españoles. El rey Felipe II mandó construir el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial para conmemorar la victoria. En la contienda murieron unos 6.000 soldados franceses y otros miles de españoles. Un saludo a Quetin Tarantino.

Volviendo a los espejos, el Consejo de los Diez dio la orden de hacer volver a los maestros artesanos y a sus operarios a toda costa. El nuevo embajador de Venecia en París, Marcantonio Giustiniani, primero les rogó, y luego los amenazó de muerte a ellos y a sus familias; así que en secreto Colbert envió un barco a Venecia y se llevó a parís a las familias de los huidos. Como respuesta, los espías venecianos persiguieron a varios de estos expertos fugados hasta Basilea, en Suiza. Como no lograron persuadirlos, envenenaron al mejor de los espejeros en una ejecución ejemplarizante. Como días después otro de los maestros sufrió síntomas de envenenamiento, los demás pidieron perdón y regresaron. 

La guerra fría terminó cuando venecianos y franceses llegaron a un acuerdo de importación, pero cinco años después los franceses dejaron de comprarlos por haber mejorado la calidad de los fabricados en su propia factoría. 

En 1679 Luis XIV decidió construir la maravillosa Galería de los Espejos en el palacio de Versalles. Como los espejos seguían siendo pequeños, se ensamblaron en paneles, y Debido al reflejo de tantos espejos, / el fuego de todos los diamantes con que la corte iba adornada / convierte la noche cerrada en tan resplandecientes como el día. Fue el francés Perrotto quien inventó el método de vertido que permitió fabricar espejos de más de 2 m. de altura. 

Dice un aforismo anónimo: La vida es como un espejo; te sonríe si la miras sonriendo. Y como me encanta Jorge Luis Borges, me permito recordar este grano de arena de su obra El Aleph:

Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó.

Dedico estas palabras al conde Drácula y a sus amigos vampiros.

Hasta otro día.


Fuentes: NationalGeographic.com.es, Wikipedia, Artiggo.com, IESLeonardoAlacant.es, MuyInteresante.com, MuyHistoria.com - Foto: Fotomúsica.net


lunes, 28 de marzo de 2016

PETALOSA Y SERENDIPÍTICA FLOR


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
28/03/2016
Por Eva Martínez Cabañas






En 1899 el comisario de la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, Charles H. Duell, afirmó con rotundidad Todo lo que podía inventarse ya se ha inventado. Estaba tan convencido de esto que pidió al Congreso americano que cerrara la Oficina de Patentes, pues no tenía sentido mantenerla abierta por más tiempo.

En contraposición a la rigidez de este señor, nuestra querida Real Academia Española (RAE), que regula nuestra lengua junto a otras veintiuna academias de países hispanohablantes, debe haberse cansado de tanto limpiar, fijar y dar esplendor, y ha considerado oportuno introducir en el diccionario palabras como Almóndiga, Toballa, Bluyín, Palabro, Murciégalo, Asín, Dotor, Culamen, Pechamen o Muslamen. A mí no me gustan mucho estos términos de lija, pero supongo que equilibran el yin y el yan, lo hermoso y lo feo, lo olvidado y lo popular. Una palabra bien elegida puede economizar no solo cien palabras sino cien pensamientos, dijo el matemático y físico Henri Poincaré.

Siempre nos han dicho que el lenguaje es un elemento vivo que se transforma con el uso y las costumbres de la zona donde se emplea y, en estos tiempos, en los que el desaparecido señor Duell nos imaginaba aburridos, nos ha sorprendido hace poco el nacimiento de una nueva palabra: Petaloso, cuyo inventor ha sido un niño de ocho años.

En un colegio del municipio italiano de Copparo trabaja una profesora de primaria llamada Margherita Aurora. Al corregir un examen de adjetivos que había puesto a sus alumnos, descubrió que el pequeño Matteo describía una flor como petalosa (llena de pétalos). Señaló la respuesta como errónea, pues la palabra no está en el diccionario italiano, pero sin embargo le gustó el término. Gramaticalmente es correcto, pues combina la palabra Pétalo con el sufijo -oso, que significa lleno de, así que llegó a la conclusión de que el niño había inventado una nueva palabra, y lo ayudó a escribir una carta dirigida a la Academia de la Crusca (la RAE italiana) solicitando su inclusión en el diccionario.

Al poco tiempo el colegio recibió una carta de la institución destinada a Matteo, y la ilusionada profesora la abrió delante de sus alumnos. La Academia describía la nueva palabra como hermosa y clara. La palabra que inventaste está bien formada y podría ser utilizada en el idioma italiano, escribió Maria Cristina Torchia, consejera lingüista de la Crusca. Sin embargo, también añadió que para que una palabra pueda oficialmente formar parte de la lengua italiana, un gran número de personas debían conocer su significado y utilizarla. Si logras difundir tu voz entre muchas personas para que empiecen a decir ¡Qué petalosa es esta flor, entonces petaloso/-a se habrá convertido en una palabra en italiano” -añadió la experta.

La emocionada maestra escribió en su cuenta de Facebook: Esto vale más que un millar de clases de italiano. Además compartió la carta recibida en las redes sociales. De esta manera se ha desencadenado un movimiento que pretende dar a conocer e integrar la nueva palabra en nuestras vidas. Hasta el presidente del Consejo de Ministros de Italia tuiteó (otra nueva palabra que significa escribir un texto en la red social Twitter) Gracias al pequeño Matteo, gracias a la Accademia Crusca. Una historia bella, una palabra nueva: petaloso. Tal ha sido la aceptación que, a través de esta misma red, la Academia ha confirmado que la iniciativa de Matteo está siendo un éxito y que se ha convertido en tendencia en internet.

Dijo el escritor Mark Twain: La diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta, es la misma que entre el rayo y la luciérnaga.

Recientemente nuestra RAE también introdujo en el diccionario español otra hermosa palabra: Serendipia.
 
La define como: f. Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. El descubrimiento de la penicilina fue una serendipia.
 
Ya sabemos que el glorioso científico estudiaba cultivos bacterianos cuando al volver de vacaciones descubrió que algunas de sus muestras estaban contaminadas por un microser fúngico de nombre penicillium. Tiró las placas a una bandeja, pero gracias a la visita de un antiguo compañero al que mostraba su trabajo, pudo comprobar que junto al hongo contaminante también aparecía cierta destrucción celular en la muestra.
 
Así pues, (y aunque ya se conocían las propiedades bactericidas de este moho entre los antiguos griegos, indios, ceilandeses, serbios, rusos, chinos, nativos norteamericanos y árabes, que lo utilizaban para curar heridas de guerra en hombres y equinos), Alexander Fleming descubrió la penicilina en Londres el 28 de septiembre de 1928.
 
La palabra serendipia deriva de la inglesa serendipity, un neologismo inventado por Horace Walpole en 1754 a partir de un cuento tradicional persa llamado Los tres príncipes de Serendip y cuyos protagonistas solucionaban problemas gracias a increíbles casualidades. En el año 2001 el término fue rescatado en la película Serendipity, dirigida por Peter Chelsom.
 
Así pues, aparco mi carromato de buhonera, hago sonar mis pulseras, y grito al viento para todos aquellos que quieran escuchar: Inventemos nuevas palabras, creemos nuevos seres de la nada, transformemos nuestro mundo mediante soluciones que hubieran dejado sin aliento al rígido señor Duell. Abran, señoras y señores, las puertas de la oficina de patentes y las de su percepción, pues cosas asombrosas están por venir. Porque hoy, como cada lunes, vengo a mostrarles las maravillas de la ciencia, de la naturaleza, de la historia, e incluso la de nuestros propios pensamientos. No todo está perdido. Vean. Un nuevo mundo empieza con cada amanecer.
 
Hasta otro día.
 

Fuentes: Bbc.com, LaVanguardia.com, Wikipedia, Cultura.ElPaís.com, 20Minutos.es
Foto: RTVE.es

lunes, 21 de marzo de 2016

CIUDAD REAL CÉLEBRE: EL SARCÓFAGO DE APOLONIA


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
21/03/2016
Por Eva Martínez Cabañas







A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd, decía el historiador y poeta Alphonse de Lamartine. Nos ha pasado a todos, pues la muerte de un ser querido nos rompe en pedazos. Llevada por esta reflexión me gustaría recordar la historia de la tumba más novelesca del cementerio Nuestra Señora del Prado, de Ciudad Real.

Así pues nos preparamos para conmemorar el recuerdo que guarda la escultura yacente de Apolonia, una bella joven de largo cabello y sereno rostro, que entre los delicados pliegues de su sábana y almohada atrae las miradas de los vivos.

Nos narra Mari Cruz de los Ríos en su libro Balcones:

“-¿Quieres que vayamos a ver a La Apolonia?
-¿Quién es esa?
A Julia le divirtió mucho que no lo supiera y por el camino le fue contando que se trataba de una mujer muy guapa que había muerto hacía muchos años y un escultor, que la quería mucho, la copió en su lecho de muerte.
-Pero ¿está en el Cementerio?
-Claro, ¿dónde quieres que esté?
Cruzaron la carretera y después de atravesar los jardines entraron allí para que Paz se sintiera igual que en uno de sus sueños, sin poder creer que aquellos paseos, flaqueados de cipreses y rodeados de lápidas, fueran verdad, hasta que llegaron a una de ellas, muy antigua, sobre la que efectivamente, una mujer de pelo suelto yacía, hermosa y lánguida, los ojos entreabiertos, una mano en el regazo y el otro brazo a lo largo de su joven cuerpo, cubierto con una colcha.
-Si le tocas la mano, verás que está caliente todavía.
Paz, que estaba por primera vez en un cementerio no se atrevía a hacerlo, pero al final cedió porque Julia le insistió mucho. Alargó su mano para tocar la de la estatua, y al sentir que la piedra le transmitía su calor la retiró asustada.
-Tonta -le dijo su compañera-. No te asustes. Es por el sol que le da todo el día.”

Apolonia es un nombre femenino de origen griego que significa Hija del Sol en honor al dios Apolo, y también es el nombre de nuestra protagonista. Su historia tiene más de leyenda que de relato, pues disponemos de pocos datos fiables, y así cuenta la tradición que esta joven llegó a Ciudad Real como esposa de un alto funcionario de la Administración Pública. Era hija de un rico hacendado de Extremadura, mientras que su marido pertenecía a una familia acomodada de Toledo. Se cuenta de él que era un hombre honesto, de fuerte carácter, amigo de llevar siempre la razón, y que encontró esposa ya entrado en años y por conveniencia social.

La belleza de Apolonia motivó al esposo a contratar a un afamado artista local para pintar su retrato, y este acabó enamorándose de la modelo. La agitada vida política de la época quiso que nuestro anónimo marido muriera de un disparo en uno de sus viajes a Madrid, y Apolonia enfermó y murió a los pocos meses de enterrar a su marido. El artista esculpió entonces un magnífico sepulcro que custodiase el cuerpo de su amor platónico, y el paso del tiempo se llevó la historia completa.

Hace mucho tiempo que ningún familiar atiende el cuidado de esta lápida de corte romántico, pero la belleza del monumento fúnebre lleva a algunas visitas a depositar flores entre las manos y a los pies de la joven, porque La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla, decía Hermann Hesse.

Que descanse en paz la bella Apolonia, y recuerden la enseñanza de Antonio Machado: La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.

Hasta otro día.

 
Fuentes: CiudadReal.es, Mari Cruz de los Ríos, Blog Los archivos del bardo, MiSabueso.com
Foto: EducaciónParaPubertosos.blogspot.com

lunes, 14 de marzo de 2016

LA HISTORIA DEL PIRATA CANARIO Y LA SANTA INCORRUPTA


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
14/03/2016
Por Eva Martínez Cabañas






Les prometo que no me he vuelto loca y que esta semana acabo con mi pasajera afición por el mundo pirata, pero es que esta pequeña biografía tiene más jugo que una malla de naranjas, ya verán.

El pargo (pagrus pagrus) es un pez comestible, a pesar de sus fastidiosas espinas, y en muchos hogares se le conoce con el nombre de besugo. También fue el sobrenombre con el que se conoció a nuestro pirata de hoy: el temido Amaro Pargo.

Su nombre de bautismo fue Amaro Rodríguez Felipe y Tejera Machado (1678-1747), y como nació en la isla canaria de San Cristóbal de La Laguna, no puedo dejar de imaginarlo dando órdenes con acento dulce y suave. (Chos, qué hase aquí ecte cabo suelto, agüita….) Por cierto, un estudio realizado por la central de reservas de Hoteles.com ha concluido, con un 35% de los votos, que el amable acento canario es el preferido por los españoles. Y yo me digo: piratas manchegos no hay por estar lejos la mar salada, pero qué buen acento hubiera resultado en piratería. (Ea, amos no me jodas que san dejao aquí tirao un cacho cuerda…)

En fin, Amaro Rodríguez fue uno de los corsarios más conocidos del fructuoso siglo XVII. Con veintitrés años embarcó como alférez en el buque Ave María, también conocido como La chata, y que curiosamente fue abordado por piratas. El joven alférez aconsejó al capitán simular la rendición, atacar por sorpresa y quedarse con la carga de su atacante. Como el plan salió bien, el agradecido capitán regaló a Amaro el Ave María. Con él el joven inició sus actividades comerciales, incluido el tráfico de esclavos africanos hacia América.

Prosperó económicamente, se hizo con una nutrida flota de naves, y como ferviente católico hizo importantes donaciones a la Iglesia. Entonces, ¿cómo alguien que está bien situado y es generoso con sus convicciones religiosas acaba siendo un famoso pirata? Pues porque por amor a la patria obtuvo una patente de corso emitida por el rey de España, Felipe V. Como corsario se dedicó a defender los intereses de España desde el Atlántico hasta el Caribe,  y de paso los suyos propios. Así pudo atacar desde la legalidad cualquier barco que ondease la bandera pirata. En esta actividad Rodríguez se convirtió en Pargo, en el hombre más rico en toda la historia de La Laguna, y fue considerado en su tiempo un héroe nacional.

Llevaba a América sus naves cargadas con aguardiente y vino de malvasía de sus propias destilerías y viñedos, y en el trayecto atacaba a los barcos ingleses y holandeses que enarbolaban la Jolly Roger, llegando incluso a combatir al legendario pirata Barbanegra.

Así mismo, este buen corsario mantuvo una estrecha relación con el convento de Santo Domingo, siendo benefactor de este y del convento de Santa Catalina (también de la Orden Dominica), donde tres de sus hermanas se habían ordenado. Cuidó especialmente de los niños huérfanos y fue benefactor en las desgracias, como por ejemplo en la epidemia de fiebre amarilla que asoló la isla en 1701. En 1725 fue nombrado hidalgo en Madrid, fundó una capellanía (que es una institución para beneficio de los más necesitados), y destinó una gran suma de dinero a los pobres de la cárcel.

Fue devoto de la Virgen del Rosario, y tuvo una sólida amistad con la monja Sor María de Jesús León y Delgado, conocida y venerada en la isla como La Siervita, y a quien Pargo consideraba una santa.

María de León Delgado (1643-1731), nació en El Sauzal (Tenerife), y fue una monja a la que se le atribuyen numerosos milagros. Mística y hermana lega (los hermanos legos son religiosos católicos que viven en monasterios y se ocupan de labores manuales diarias, a diferencia de los monjes del coro, que son los que hacen vida contemplativa), perteneció a la orden dominica de Predicadores en el convento de Santa María de Siena de La Laguna, y se le atribuyen estigmas, levitación, éxtasis, hipertermia, bilocación y clarividencia aunque sus milagros no han podido ser demostrados. Actualmente su cuerpo se conserva incorrupto, aunque su proceso de beatificación ha sido suspendido por no ser este signo de santidad.

Su cuerpo sonrosado y flexible se descubrió tres años después de su muerte, cuando fue exhumado para ser trasladarlo a un sepulcro. Así que se decidió que fuese depositado en un artesanal sarcófago, regalo del corsario, y se custodió en el convento de Santa Catalina. Fue cerrado con tres llaves: una de ellas se entregó a las monjas catalinas, otra a los curas dominicos de Santo Domingo, y la tercera la custodió nuestro protagonista. Cada 15 de febrero el féretro es expuesto al público. Está realizado en madera policromada en rojo, azul y pan de oro, y lo ornamentan cinco orlas que contienen composiciones poéticas con las virtudes de la monja.

En sus primeros versos puede leerse un acróstico con el nombre AMARO PARGO. Recordemos que un acróstico es una composición en la que las letras iniciales, medias o finales de cada verso u oración, forman un vocablo o locución leída en sentido vertical.

Aquí yace flor preclara,
María de Jesús pura,
A quién fue esplendor de clara,
Rara en virtud y hermosura,
O en todas las virtudes es rara.

Pare aquí el humano afán
A mirar con luz divina,
Rara ave peregrina,
Girando al cielo Guzmán,
O al trono de Catalina.

La Siervita fue confidente del corsario, y este no emprendía ninguna empresa importante sin antes consultarle. Se cuenta que, cuando Pargo fue asaltado y apuñalado en Cuba, la santa se apareció en el momento justo en que le clavaban una daga para interceder por él e impedir su muerte.

La multinacional francesa Ubisoft, dedicada al mundo de los videojuegos, financió hace unos años un proyecto arqueológico, forense, biológico y antropológico de la cripta donde se enterró al corsario. Su principal propósito fue crear un personaje que llevara su nombre en el juego de acción Assasin’s Creed IV: Black Flag.

Los restos de Pargo estaban mezclados y amontonados sobre un banco de cemento en la cripta de la iglesia de Santo Domingo, y el estudio de sus huesos y dientes reveló que medía 1,66 m. de altura, que era delgado, que vivió hasta los 69 años, que comió mucho pescado, y que fue apuñalado de joven.

Los documentos históricos nos cuentan que fue enterrado junto a sus padres y un esclavo. Los restos de este último han determinado que era de raza negra y que medía 1,80 m. aproximadamente. Sabemos que se llamó Cristóbal Linche, que  fue liberado por su amo, y que mantuvo una buena amistad con él.

Sin embargo la Universidad Autónoma de Madrid determinó que los huesos hallados pertenecían a un total de nueve personas. Entre estos estaban los restos incompletos de un bebé, de una niña, una adolescente, un veinteañero con síndrome de Down, una joven, y una persona mayor de la que no se ha podido determinar el sexo. No tenemos referencias históricas de estas personas, así que no han podido ser identificadas, ni se ha determinado la fecha de sus muertes, pero el ADN ha identificado algunos de los restos como sobrinos o sobrinos nietos del corsario.

Antiguamente en España era una práctica generalizada enterrar a los niños junto a un adulto, especialmente a los bebés que morían sin bautizar, pues se creía que este los guiaría hasta el Cielo. ¿Y que mejor persona para esta misión que un héroe nacional, armado, que no temía a la muerte, generoso con los necesitados, amigo de una santa y defensor a ultranza de los huérfanos?

En la cripta no se hallaron restos de féretros o ropas, y algunos dientes estaban colocados al revés en las mandíbulas, por lo que se piensa que fueron saqueados. Lo único que pudo recuperarse fue una suela de zapato, algún clavo y restos de herrajes. Todos los huesos fueron devueltos a la bóveda en cajas individuales, y se les ofició un responso como despedida.

Otro de los objetivos de la empresa Ubisoft era hacer una reconstrucción facial de Pargo, y el estudio del cráneo determinó que tenía la cara alargada y angulosa, aunque no pudo completarse el análisis por falta de financiación.

En su testamento Amaro Pargo dejó escrito que guardaba un cofre en su camarote que contenía plata labrada, joyas de oro, perlas, piedras preciosas, porcelana china, ricas telas y hasta cuadros. También añadió que este cofre estaba catalogado en un libro forrado en pergamino y marcado con la letra D. Pero se desconoce su paradero. Así que a lo largo del tiempo los más avispados han intentado deducir dónde podía estar su tesoro.

La casa del corsario Pargo es una casona de campo de estilo canario ubicada sobre una atalaya estratégica desde donde se podían observar los barcos que aparecieran en el horizonte y que, en la actualidad, está prácticamente en ruinas a pesar de ser declarada de Interés Cultural en 2003. La casa del pirata ha sido saqueada en varias ocasiones por buscadores de tesoros, y también se ha especulado que el “cofre del muerto” podría ocultarse en la cueva de San Mateo, en Tenerife, ya que servía como escondrijo de botines. 

Sabemos que mantuvo una relación sentimental con la cubana Josefa María del Valdespino, con la que tuvo un hijo natural al que llamaron Manuel de la Trinidad Amaro, pero nunca se casó con Josefa. Así, ordenó en su testamento que su sustancial fortuna pasara íntegra a manos de su hermana Francisca, que era viuda, y a sus sobrinos. Su hijo natural se presentó en La Laguna exigiendo su parte de la herencia, pero sus documentados herederos se negaron a complacerlo. El documento también expresó su deseo de que nunca le faltara comida, vestimenta o atención a su liberto esclavo Cristóbal Linche, así como su deseo de que, al fallecer este, sus restos descansaran junto a los suyos en misma sepultura. También incluía su más preciada reliquia: la llave que sellaba el sarcófago de su amiga.

Cuenta el historiador Carlos Fisas cómo Alejandro Magno increpaba a un pirata que había capturado echándole en cara su profesión. Soy pirata -contestó el detenido- porque no tengo más que un barco. Si tuviera una flota, sería un conquistador. Así que Alejandro Magno no tuvo más remedio que dejarlo en libertad.

La lápida de Amaro Pargo luce la calavera con las tibias cruzadas, como no podía ser de otra forma, y aquí damos fin a esta curiosa historia de piratas.

Hasta otro día.
 
Fuentes: Wikipedia, Abc.es, EuropaPress.es, LaVanguardia.es, LaOpinión.es/LaOpiniónDeTenerife, WebTenerife.com. ElBlogoFeroz.com, ElCanario.net.
Foto: Pinake.wordpress.com
 

lunes, 7 de marzo de 2016

UNA MARCA, DOS CÓDIGOS Y TRES DAMAS PIRATAS


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
07/03/2016
Por Eva Martínez Cabañas






Bueno, bueno…

Creo que la semana pasada aprendimos algunas cosas sobre la piratería en el Siglo de Oro, pero olvidé mencionar a mi pirata preferido: el literario John Silver el Largo. Quince hombre en el cofre del muerto ¡Y una botella de ron! cantaba el ebrio Billy Bones antes de que Perronegro le entregara la marca negra.
 
-Pero ¿qué es la Marca Negra, capitán? -pregunté.
-Es un aviso, compañero. Ya la verás, si me marcan. Pero ahora tú abre bien los ojos, Jim, y te juro por mi honor que iremos a partes iguales. -Todavía siguió divagando durante un rato, su voz fue debilitándose, y, cuando le hice beber su medicina, que tomó como un niño, me dijo-: Si ha habido un marino con necesidad de estas drogas, ese soy yo… -y se durmió profundamente. Dice la novela La isla del tesoro.

La black spot era un aviso que recibía el pirata de mano de un compañero y que le advertía que iba a ser juzgado, depuesto, o sentenciado a muerte. Era un pequeño fragmento de papel circular pintado de negro por uno de sus lados y con el mensaje escrito en el otro. Esta práctica fue una maravillosa invención del escritor escocés Robert Louis Stevenson, y en realidad no formaba parte de ningún código pirata.

En las películas de Piratas del Caribe conjuraban la palabra Parlamento para llegar a un acuerdo, y enseñaban un as de picas al que era condenado por traidor o chivato; y es que hasta los mafiosos, pandilleros y piratas se rigen por ciertas normas de conducta.

El charter party era el contrato del barco donde se concretaban las normas y castigos que se aplicarían en la convivencia marítima. Esta carta, como buen documento administrativo, incluía el lugar y fecha del acuerdo, el nombre del barco, los objetivos de la operación, como se repartiría el botín, la compensación que tendrían los piratas heridos, y el acuerdo de obediencia a los superiores.

Cada barco o flota pirata establecía sus propias normas, y algunas de estas reglas disponían mantener limpias las armas, la pena por deserción o robo a compañeros, el derecho a voto y a provisiones frescas o licores fuertes, la prohibición de jugar a cartas o a dados por dinero, la hora en que se apagarían las velas, la pena por abandonar el barco o quedarse encerrado durante la batalla, la prohibición de pelearse a bordo junto, las condiciones para los duelos en tierra, o el descanso de los músicos el sábado.

Ante un delito los imputados podrían entregarse a las autoridades sitas en Jamaica o Isla Tortuga, y en faltas menores se abandonaría al pirata en una isla siempre abastecido con una botella de agua, un arma, un poco de pólvora y algunas municiones. Esta acción se llamaba marooning, que significa abandonar o aislar.

La solemnidad del juramento ante el documento se completaba poniendo una mano en una botella de ron y otra sobre una Biblia, un crucifijo o un hacha de abordaje, y el lobo marino firmaba con su nombre, o una cruz si era iletrado.

Ser pirata estaba penado con ser colgado por el cuello hasta la muerte, por lo que el miedo a ser capturado obligaba a los firmantes a quemar estos contratos o a arrojarlos por la borda. Así evitaban que sirvieran de prueba incriminatoria, pero se tiene constancia de un código firmado por los tripulantes de la flota del corsario y filibustero inglés Henry Morgan, y de un segundo emitido por el pirata galés John Roberts. En este último se establece la prohibición de embarcar a mujeres o a niños.

Sin embargo tenemos constancia de que existieron tres mujeres piratas.

Jack Rackham, también conocido como Jack el calicó, fue un marino y capitán pirata nacido (posiblemente en Cuba) en 1682 y muerto en Jamaica en 1720. Fue conocido por su diseño personal de la Jolly Roger (dos espadas cruzadas bajo una calavera), por llevar coloridas ropas de calicó (un tejido de algodón realizado con hilos cruzados a modo de tafetán) y por haber llevado a bordo a dos de las más famosas piratas: Anne Bonny y Mary Read.

Anne Bonny, conocida con el diminutivo de Boon, nació en Irlanda en 1698 y fue hija de un hombre de leyes llamado William Cormac, y de la criada de su esposa, cuyo nombre es dudoso pero sabemos que se apellidaba Brennan. Al conocerse el adulterio, Cormac decidió emigrar con la niña y su madre biológica a Charleston, en la norteamericana Carolina del Sur. Anne tuvo una buena vida pero un carácter muy rebelde, y tras continuos enfrentamientos con su padre dejó el hogar para buscar fortuna en New Providence, actual Nassau y una de las islas Bahamas.

Su carácter violento le llevó a tener continuadas disputas con jóvenes de ambos sexos, y con solo trece años fue acusada de matar con un cuchillo de cocina a una sirvienta llamada María Vargas, y tras disputarse ambas un amante comerciante.

A los dieciséis años la muchacha conoció en el puerto a un marinero llamado James Bonny y se casó con él a escondidas de su padre, que la desheredó. Sin embargo el matrimonio dejó Charleston y viajó a la lejana isla, pues sospechaba que su yerno quería apropiarse de sus plantaciones. La joven se enfadó tanto que, antes de marcharse con su marido, quemó algunos de los planteles de su progenitor. Anne se hizo célebre por su fuerte carácter, sus malos modales, su atractivo físico y por ser frecuentemente cortejada cuando su marido se embarcaba.

En la isla conoció y se enamoró de Jack el Calicó. El marido de la joven denunció su infidelidad al gobernador Woodes Rogers, quien amenazó con azotarla públicamente. Entonces, los amantes reunieron una tripulación, robaron un barco atracado, y se dedicaron a correr aventuras y a asaltar las naves de los pescadores.

Cuentan que la muchacha quedó embarazada, por lo que dejaron al bebé en Cuba a cargo de unos conocidos de Jack. Más tarde capturaron un barco alemán donde viajaba un joven delicado que fue reclutado por los piratas y que llamó la atención de Anne. Resultó que el joven en realidad era una chica vestida con ropas masculinas, y ambas se hicieron amigas ocultando el secreto. La disfrazada joven se llamaba Mary Read, nació en Londres en 1697, ejerció la piratería durante un año, y murió en Jamaica con tan solo veinticuatro años de edad.

A Calicó le molestó la cercana relación que su pareja mantenía con el nuevo marinero, y Mary tuvo que confesar. Sin embargo se le permitió seguir formando parte de la tripulación y, como guinda romántica en este pastel de aventuras, se casó con uno de los tripulantes según el rito pirata.

La tripulación de Calicó obtuvo varios éxitos durante tres meses, pero luego se relajó y cayó en un exceso de celebraciones y borracheras. De esta forma el 20 de octubre de 1720 el gobernador de Jamaica envió al capitán Barnet y a su hueste a apresar su barco. Estos encontraron a los piratas ebrios, sin ofrecer resistencia, y así fueron apresados, sentenciados y ejecutados en la horca.

Mary y Anne aseguraron estar embarazadas, pues una ley establecía que no se podía ejecutar a una mujer embarazada hasta haber dado a luz. Una comadrona confirmó el estado de ambas y así permanecieron presas. El juicio tuvo gran repercusión en el Caribe, y el informe redactado en la época nos ha dejado la historia de estas mujeres.

A Anne, a pesar de ser una prisionera, se le permitió visitar a Jack en su celda, donde la joven le dijo: Lamento verte así, Jack. Pero si hubieras luchado como un hombre ahora no tendrían que colgarte como a un perro. Por otra parte se cuenta que las últimas palabras de Jack en el cadalso fueron las siguientes: Desdichado sea aquel que encuentre mis inumerables tesoros, ya que no habrá barco que pueda cargarlos todos.

Mary murió de unas fiebres en la cárcel, y Anne desapareció. Cuenta una historia que su padre convenció al gobernador para llevarla a un convento, aunque otra fuente asegura que dio a luz al segundo hijo de Jack en Carolina del Sur, donde volvió a casarse, tuvo más hijos, y murió octogenaria y anónima.

Si quieren conocer más sobre estas damas, la escritora Zoe Valdés publicó su novela Lobas de mar donde recrea su historia, y Alain Surget escribió Mary Tempestad con la misma temática. La gallega María Reimóndez también se sumó al homenaje con su obra Pirata.

En el videojuego de acción y aventuras Assassins Creed IV: Black Flag, desarrollado por Ubisoft, el personaje de Mary Read, disfrazada de hombre, utiliza el nombre de James Kidd para integrarse entre los piratas.

Pero todavía no acaba esta historia, pues nos queda mencionar a la pirata china conocida como Madame Ching.

Su nombre fue Ching Shih, y nació en la República Popular China (1775-18449). Fue prostituta antes de casarse con el pirata Cheng I (Zheng Yi), capitán de una flota pirata. Ambos lucharon junto al levantamiento de tres hermanos conocidos como Tay Son (1788-1802), que se rebelaron por disputas dinásticas en Vietnam. Los hermanos tomaron posesión del país asesinando a la familia Nguyen, pero uno de sus miembros sobrevivió a la masacre y formó un ejército y recuperó el poder en 1802.

Cheng I formó una gran coalición de barcos, y fue considerado en Asia como el pirata con mayor éxito de la historia. El matrimonio había adoptado en Vietnam a un niño al que llamaron Chang Pao (Zhang Bao) y, tras enviudar, Madame Ching se casó con su hijo adoptivo y lugarteniente, consolidando así su dominio sobre la flota. El gobierno perdió tantos barcos a manos de esta señora, que se vio obligado a confiscar barcos privados para hacerle frente, pero los verdaderos enemigos de Ching Shih fueron otros piratas, principalmente uno llamado O-po-tae.

Al reagruparse la flota gubernamental, la pirata se vio en la necesidad de pedir su perdón y el de su hijo-marido ante el gobierno chino, y este se lo concedió. Su hijo adoptivo y esposo pasó el resto de su vida en una cómoda posición de funcionario del gobierno, y ella dirigió en Cantón un burdel y casa de apuestas hasta su muerte.

Jorge Luis Borges incluyó el cuento La viuda Ching, pirata en su libro Historia universal de la infamia, lo que me da una excusa indiscutible para acabar con las palabras del escritor argentino:

La palabra Corsarias corre el albur de despertar un recuerdo que es vagamente incómodo: el de una ya descolorida zarzuela, con sus teorías de evidentes mucamas, que hacían de piratas coreográficas en mares de notable cartón. Sin embargo, ha habido corsarias: mujeres hábiles en la maniobra marinera, en el gobierno de tripulaciones bestiales y en la persecución y saqueo de naves de alto bordo.

Nada más que añadir. Hasta otro día.
 

Fuentes: Okodia.com, Wikipedia, ElPaís.com.
Foto: Taringa.net (Anne Bonny)
 

lunes, 29 de febrero de 2016

BANDERAS PIRATAS: LA JOLLY ROGER Y LA RED JACK


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
29/02/2016
Por Eva Martínez Cabañas


 
 
 

Decían en la película Piratas del Caribe, la maldición de la Perla Negra: Vamos allá donde queremos. Eso es una nave, no solo es la quilla, la cubierta y unas velas. Lo que en realidad es… lo que la Perla Negra en realidad es… es Libertad.

Pero la libertad, al igual que la teoría de Einstein, es relativa. Porque, ¿quién es más libre? ¿Un hombre que pasa largos meses en un espacio muy reducido y acatando órdenes de otro, o un hombre que vive en su propia granja cultivando el campo y sin haber viajado nunca? Porque atendiendo las palabras de Cicerón La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tenerlo.

El concepto de libertad es uno de los más hermosos que maneja el ser humano. Es un criterio interior, personal e intransferible que, por poseerlo todos, también compartimos como colectivo. Lo simbolizamos con la imagen de un pájaro escapando de la jaula, con La libertad guiando al pueblo de Eugène Delacroix, con el color naranja, con multitud de canciones, o con la bandera pirata. Y yo me pregunto ¿pero qué saben los piratas de libertad? Porque tu libertad termina donde comienza la mía.

No soy honesto, y de un hombre que no es honesto solo se puede esperar que no sea honesto. Honestamente, es con los honestos con los que hay que tener cuidado, porque nunca se sabe cuándo harán algo realmente absurdo, se defendía el capitán Jack Sparrow en la película. Pero rizando el rizo de los deshonestos ¿sabemos distinguir entre pirata, corsario, filibustero o bucanero? ¿Y a cuál de estos ramales pertenece el entrañable personaje de Johnny Depp?

Verán, el término pirata proviene de la palabra griega peiratés, y significa aventurero del mar. Con ella hacemos referencia a asaltantes marinos que tuvieron su apogeo en los siglos XVII y XVIII, y que se ocupaban de atender sus propios intereses. Asaltaban principalmente instalaciones y barcos españoles y portugueses, porque sus naves regresaban a casa con las bodegas repletas de tesoros desde el nuevo continente. Barbanegra, Jack el Calicó, o Bart el Negro fueron algunos famosos piratas. 

Sin embargo, los corsarios fueron considerados delincuentes por unos y patriotas por otros. Navegaban en barcos privados bajo la protección de una patente de corso, que era un documento con el que el rey daba autorización para atacar localizaciones y barcos enemigos en la América colonial. Estas patentes eran expedidas por las coronas de Francia, Inglaterra y Holanda para conseguir beneficios económicos y obstaculizar el transporte de riquezas hacia Portugal y España, ya que con ellas costeaban las guerras en Europa. Sir Francis Drake o Henry Morgan fueron los corsarios más populares de la época.

El origen de la palabra filibustero parece que tiene su origen en el término holandés vrij buiter, cuyo significado es el que captura el botín libremente. El término evolucionó al inglés como free booter, y al francés como flibustier. En sus inicios los filibusteros trabajaban por libre y abordaban barcos pequeños sin alejarse demasiado de las costas caribeñas. Posteriormente se organizaron y crearon una especie de cofradía o corporación filibustera en Santo Domingo y Tortuga. Su nombre fue La Hermandad de la Costa. Las autoridades europeas contrataron los servicios de estos “caballeros” para que atacasen a sus propios enemigos, así que se convirtieron en una mezcla de piratas a sueldo y protegidos corsarios. El filibustero Jean David Nau, cuyo apodo era François l’Olonnais, se convirtió en el terror del Caribe durante sus veinte años de profesión. 

Los bucaneros eran cazadores de reses y cerdos salvajes en las islas caribeñas. Su nombre proviene del proceso indígena de asar y ahumar la carne, conocido como boucan. Esta carne se vendía en la costa a los barcos que arribaban y, como era una práctica prohibida y perseguida por las autoridades coloniales de Santo Domingo, los bucaneros abandonaron su oficio y se convirtieron en piratas del Caribe… Perdón, quería decir en bucaneros del Caribe, como el capitán Jack Sparrow. Muchos de estos “boucaneros” acabaron uniéndose a la hermandad filibustera.

Pues bien, dentro de todo este mundillo pirata se enarbolaban dos banderas. Una era negra como la noche. La otra era roja como la sangre. La primera se conoce con el nombre de Jolly Roger (Alegre Roger), y en ella destaca una calavera sonriente y dos tibias cruzadas en color blanco hueso. La segunda bandera era llamada Red Jack (Jack el Rojo), y ambos eufemismos eran usados clandestinamente debido a que la piratería estaba penada con la horca.

¡Ah, la bandera pirata! Ondeando al viento en medio de un mar infinito. El emblema nos hace soñar con pingües tesoros y delirantes aventuras ya que, debido al patriotismo en que derivó la labor de estos hombres, hoy en día consideramos al pirata un héroe romántico y no un ladrón asesino. 

La Jolly Roger era un poderoso símbolo psicológico de muerte y destrucción, por lo que los saqueadores de los siete mares las blandían para ser vistos y sembrar el terror entre sus víctimas. Y a pesar de lo que nos muestran los abordajes a cañonazos de las películas, su objetivo era capturar el barco intacto junto a los tesoros de sus bodegas. 

Las enseñas rojas fueron usadas por los corsarios ingleses en navíos particulares, pero podían mostrarse junto a la enseña británica o Union Jack. El mandato oficial del almirantazgo dice Se ha elegido la bandera roja porque lleva alrededor de un siglo siendo usada por los corsarios. En algunos cuadros holandeses de la época aparecen barcos ondeando la roja, y el primer dato escrito al respecto aparece en un libro de 1687 que se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia. 

Al terminar la Guerra de Sucesión Española en 1714, muchos navíos particulares que poseían la patente de corso mantuvieron la bandera roja con sus distintivos personales. Cuando querían abordar otro barco arriaban la roja para izar la negra, al tiempo que amedrantaban con un cañonazo para que no se pusiera resistencia. El mensaje era Nada de preguntas, no se harán prisioneros, no se perdonará ninguna vida. Si el barco atacado se resistía o huía, volvían a izar la roja y luchaban hasta el final sin compasión. En 1694 la Red Jack fue ondeada en un barco privado con almirante inglés, que la utilizó junto a la enseña británica o Union Jack. En el siglo XIX, el historiador y marino Martín Fernández de Navarrete también hizo distinción entre la bandera roja y la negra piratas.

El barco de Edward Seegar, un marinero de origen irlandés, fue asaltado por piratas. Apresado, tomó la decisión de formar parte de la tripulación, independizándose un año más tarde bajo el nombre de Edward England. Conocemos que en 1720 ondeó la bandera negra en el palo mayor, la roja en el mástil de proa, y la inglesa en el de popa.

El origen de la Jolly Roger tiene varias teorías. Una de ella alega que imitó el antiguo símbolo del cráneo y las tibias cruzadas de la Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén y de Malta, conocida para abreviar como la Orden de Malta. De origen templario, fue fundada en Jerusalén en el siglo XI en el marco de las cruzadas. Los caballeros de Malta eran monjes guerreros del mar que luchaban contra el avance de los barcos turcos y su piratería. Protegían los intereses cristianos bajo patente de corso, por lo que técnicamente también eran corsarios. El sombrío emblema destacaba sobre las tumbas de los monjes-caballeros. Hoy en día se puede encontrar la calavera y las tibias en gran número de sepulcros de la catedral de San Juan, en Malta, en la iglesia templaria de la Vera Cruz, en Segovia, en otros templos pertenecientes a la orden, y por extensión en distintos lugares de culto católico. Creo necesario aclarar que la Jolly Roger, aunque vinculada a esta orden en la muerte, nunca formó parte de su bandera, que lucía una cruz roja de extremos bifurcados.

En cuanto al origen de su nombre, una teoría afirma que procede del término francés Jolie rouge (hermosa roja), ya que los piratas franceses de las indias orientales fueron los primeros en ondear banderas de este color. Supuestamente el término francés en boca de los ingleses se fue acomodando hasta convertirse en Jolly Roger. Otra teoría asegura que su nombre originario fue Old Roger, o Viejo Roger, un irónico apelativo, ya que los ingleses llamaban old al capitán del barco con independencia de su edad, y Roger era el nombre que le daban al diablo. 

Con el tiempo la bandera negra pirata tomó pequeñas modificaciones según el capitán que la enarbolaba.

La enseña del capitán Edmund Condent presentaba el mismo símbolo mortal pero triplicado, y la calavera del capitán Henry Every se mostraba de perfil cual femenino camafeo. Jack Rackham, el Calicó, y Thomas Tew utilizaban una parecida que sustituía las tibias por sables, y la bandera de Edward Teach, conocido como Barbanegra, mostraba un hombre desnudo que sujetaba un reloj de arena y una lanza que atravesaba un corazón sangrante. Los símbolos añadidos también avisaban de sus intenciones. Los esqueletos enteros bailaban con la parca, las copas simbolizaban el brindis con a muerte, los relojes de arena avisaban que el tiempo se terminaba y las armas blancas eran aviso de la masacre.

Pero volvamos a los tiempos actuales…

El capitán del submarino HMS Conqueror, de la armada británica, enarboló la Jolly Roger cual adolescente victorioso tras haber hundido el crucero argentino General Belgrado. Esto sucedió en 1982, en la Guerra de las Malvinas. 

El guerrero no es alguien que pelea, no tiene el derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás. Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad. Esto nos lo enseñó Toro Sentado (1831-1890) líder espiritual de los lakota y jefe supremo de toda la nación sioux, pero parece ser que su filosofía de vida es poco interesante y nada romántica para ponerse en práctica. Lástima.

Hasta otro día.


Fuentes: HistoriasDeLaHistoria.com, Abc.es, Wikipedia, FilibusterosDeAguaDulce.blogspot.com, IslaDelCofre.com, Chilanguerías.com.
Foto: Walldevil.com







 



lunes, 22 de febrero de 2016

BAJO EL AGUA


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
22/02/2016
Por Eva Martínez Cabañas





A ver cómo cuento yo esto…
 
En España hay una banda que toca música rock, pop electrónico y canta en inglés. Pues bien, hace algunos años me encontré una entrevista en la que les preguntaban a sus miembros sobre su reciente viaje a Nueva York. Los integrantes no regresaban muy contentos, e incluso dijeron que habían pasado mucho tiempo en el hotel debido a su falta de interés por la ciudad. Claro, yo me llevé las manos a la cabeza y pensé que jamás volvería a escuchar a nadie hablar con tanta vehemencia de su falta de curiosidad. Pero me equivoqué.

Lean: No hay nada tan desesperantemente monótono como el mar. No me sorprende en absoluto la crueldad de los piratas. Esto lo dijo James Russell Lowell (1819-1891), poeta, abolicionista con ideas algo racistas y embajador en España. 

A los músicos los dejo tranquilos porque no todos tenemos que compartir gustos y opiniones, pero al poeta… Al poeta le voy a hacer un pequeño homenaje. Y solo porque, al haber nacido en el siglo XIX, se ha perdido todos los documentales de La 2 y la revista National Geographic.

Ya saben de mi amor por los pulpos, ballenas, medusas inmortales, dragones azules, o los peces gota, así que, como el océano es tan inmenso como sus secretos, hoy vamos a hablar de otras cositas submarinas no menos fascinantes. 

Y que inapropiado llamar Tierra a este planeta, cuando es evidente que debería llamarse Océano, dice el escritor británico Arthur Clarke. Entonces me pregunto ¿de dónde viene el agua? Porque algún origen tuvo que tener… Que sepa, tenemos dos teorías: una asegura que vino en forma de hielo y a bordo de meteoritos que impactaron contra la Tierra hace unos 4.500 años. La otra dice que el agua se formó en el centro de nuestro planeta por reacciones a altas temperaturas entre átomos de hidrógeno y oxígeno, y que estas moléculas fueron expelidas a la superficie terrestre en forma de vapor y a través de los volcanes. No me dirán que ambas teorías no son dignas de Julio Verne.

Pero yo quiero hablarles de personas que viven bajo el fondo del mar. ¿Sirenas? ¿Tritones? No, no, humanos de los pies a la cabeza. ¿Submarinistas a bordo de un submarino? ¿Buzos con bruñidas escafandras? ¿Buceadores con botellas de prana? No, no me sean impacientes.

Bajo las aguas oceánicas, además de pecios repletos de doblones de oro, oricalco, ánforas, cerámicas, leyendas y otras chucherías, podemos encontrar antiquísimas y misteriosas ciudades. Tal es el caso de la ciudad sumergida en Cuba, descubierta en 2001, en la península de Guanahacabibes, gracias al sonar de una empresa canadiense que trabajaba en una misión de estudio. Un vehículo operado a control remoto filmó estructuras de grandes bloques de piedra semejantes al granito, con un tamaño entre 2 y 3 m. Se ha calculado que estas estructuras necesitaron unos 50.000 años para quedar sumergidas completamente.

¿Y qué me dicen de Heraklion-Thonis? Fue una ciudad egipcia que se perdió totalmente hace más de un milenio. Sin embargo en el año 2000 unos arqueólogos descubrieron sus descomunales estatuas de más de 5 m. de altura. Estaban sumergidas frente a las costas de Alejandría y en la bahía de Abukir. Herakilon fue el nombre que le dieron los griegos, y Thonis los egipcios. Las estatuas se han datado entre el siglo VII a.C. y el siglo VIII. Heraklion es mencionada por el historiador griego Herodoto, que vivió en el siglo V a.C. Mencionó la ciudad antes de la guerra de Troya, diciéndole a Helena que había visitado Heraklion junto a Paris. Tras las estatuas también se descubrieron la nave de un templo y una placa de oro donde está escrito en griego que el rey Ptolomeo III, siglo III a.C, mandó construir en la ciudad el templo en honor al héroe Heracles.

Recordemos otra antigua ciudad conocida como Dwaraka. No había rastro de la hermosa ciudad que había sido el lugar predilecto de los Pandavas. Dwaraka era solo un nombre, solo un recuerdo, dicen unas líneas de los textos sánscritos del Mahabharata, siglo III a.C, donde se describe como un tsunami se tragó una ciudad entera en la antigua India. En los años noventa del siglo veinte se encontraron sus vestigios frente a las costas de la actual ciudad de Duarka. El sonar del Instituto Nacional de Tecnología Oceanográfica de la India los descubrió mientras se estudiaba los niveles de contaminación del golfo de Cambay. En 2002 el sistema de datación de carbono reveló que uno de los objetos encontrados tenía entre 8.500 y 9.500 años de antigüedad. Las reliquias se estudiaron a través del método de la termoluminiscencia y se obtuvieron dataciones de entre 13.000 y 32.000 años atrás. Así pues, los arqueólogos e historiadores han quedado totalmente desconcertados.

Otras ciudades sumergidas están fuera del tiempo y de lugar históricamente hablando, pero ¿acaso no es tiempo de reconsiderar los orígenes y antigüedad de nuestro planeta debido a las nuevas evidencias subacuáticas y terrestres que están apareciendo en los últimos tiempos? Descubrir la verdad implica inversión de tiempo, medios humanos y tecnológicos, un gran presupuesto y sobre todo cambios en nuestras creencias y conocimiento, pero ¿acaso no merece la pena?

Todas estas ciudades milenarias más los cientos de pueblos sumergidos tras la construcción de presas y pantanos están deshabitados. Nadie vive en ellas, salvo los peces…

Supongo que a la mayoría de nosotros el mar nos pone un poco nerviosos. Sea cual sea su sonrisa, dudamos de su amistad, dijo el escritor británico H. M. Tomilson. Así que, para hacerlo más amigable y cercano, varios artistas han poblado las profundidades de esculturas submarinas humanas a tamaño real, anclando nuestra energía en lo desconocido y asombrando a los buceadores. 

Como ejemplos de esto contamos con el parque de esculturas submarinas de Jason deCaires Taylor, situado en la caribeña isla de Grenada. Este proyecto es un auténtico museo bajo el agua que la naturaleza convertirá en arrecifes de coral, regenerando así parte de los corales devastados por huracanes y tormentas. El lugar convoca a fotógrafos, submarinistas, artistas, curiosos, y a los amantes de sensaciones nuevas, y National Geographic la ha elegido como una de las Veinticinco Maravillas del Mundo.

Otro trabajo de Taylor es el museo submarino más extenso del mundo: el MUSA o Museo Subacuático de Arte, que está situado en las aguas que separan la costa de Cancún e Isla Mujeres, en México.

También es suyo el Atlas oceánico, una escultura de 5 m. de altura y 60 toneladas de peso que se encuentra en las aguas de las Bahamas. Está cerca de una refinería que goteaba sobre los arrecifes coralinos, y simboliza la urgente necesidad de cuidar nuestros océanos. Actualmente Taylor vive en la española isla de Lanzarote, donde está desarrollando un nuevo museo subacuático. 

Gracias a este artista ahora viven bajo el mar un señor que ve la tele y come hamburguesas desde su sillón de piedra, un círculo de niños, gente que espera la resurrección, una niña que disfruta de su jardín, multitudes, una casa, muebles, personas que entierra la cabeza bajo la arena, un señor en bicicleta, un coche, un piano, bombas y frutas… 

Pero tal y como decía Hermes Trismegisto Como es arriba es abajo, y si arriba existe lo humano y lo divino, abajo ocurre de igual manera.

Otros artistas han utilizado este líquido espacio para recordar a los desaparecidos. El escultor italiano Guido Galletti, quiso rendir tributo al buzo Dario Gonzatti, que falleció en 1947. En el mismo lugar donde perdió la vida colocó su Cristo del Abismo, realizado en bronce y con 2,5 m. de altura. Así, Jesús de Nazareth levanta los brazos hacia el cielo en la bahía de San Fruttuoso a 15 m. de profundidad. Una placa en su pedestal rinde homenaje a Duilio Marcante, que fue la persona que tuvo la idea original de sumergir al Cristo.

El molde de Galletti dio para hacer otras dos figuras. La segunda está en la anteriormente mencionada isla de Grenada, recordando a la tripulación de un barco de pasajeros, el MV Bianca C, que se hundió en dos ocasiones. La primera vez en Francia antes de ser acabado, y la segunda en 1961, después de una explosión e incendio en Grenada. El tercer Cristo del Abismo está en Cayo Largo, en Cuba. 

Hay mucha más personas, santos, cristos, vírgenes y dioses antiguos bajo las saladas aguas y dulces de nuestro planeta, así como grutas submarinas, agujeros azules, volcanes subacuáticos e incluso un “triángulo” en las Bermudas que se traga barcos y aviones. Pero creo que ya está bien por hoy. Me planto con las ciudades y las estatuas para jugar a las casitas submarinas.

¿Qué sabe el pez del agua en la que nada toda su vida? se preguntó Albert Einstein. Pues muchas cosas… Querido poeta abolicionista de hace dos siglos: si tomas mi mano te llevaré de nuevo al fondo del mar, a mundos inexplorados, a jardines de flores inexplicables, a paisajes repletos de seres extraordinarios desconocidos en otros planetas, al interior de una molécula de agua, o al pantano de Ciudad Real, pero no me digas que el mar es monótono. Otras muchas cosas ocurren en él, y algunas no son agradables. Así, que los piratas sigan su cruel camino hasta sanar sus heridas que, como decía la escritora danesa Isak Dinesen, Todo se cura con agua salada: con sudor; con lágrimas o con el mar. 

Hasta otro día.


Fuentes: NationalGeographic.es, Abc.es, VeoVerde.com, RedBull.com, Upsocl.com, Wikipedia, LaGranÉpoca.com, HiperTextual.com, ElImparcial.es, GranMisterio.org.
Foto: RevistaMadreTierra.com