lunes, 21 de octubre de 2013

SABOR AZUL CON UN LEVE TOQUE DE SI BEMOL


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
21/10/2013
Por Eva Martínez Cabañas




Olivier Messianen, compositor y organista francés del siglo XX afirmó: “Uno de los grandes dramas de mi vida consiste en decirle a la gente que veo colores cuando escucho música, y ellos no ven nada, nada en absoluto. Eso es terrible. Y ellos no me creen. Cuando escucho música yo veo colores. Los acordes se expresan en términos de color para mí. Estoy convencido de que uno pude expresar esto al público”.

Pues bien, esta increíble capacidad que poseen algunas personas se denomina sinestesia, y se entiende como la percepción de una misma cosa a través de dos sentidos diferentes. 

Sinestesia es un término que deriva de dos palabras griegas: junto y sensación. No he podido encontrar una cifra común que determine el tanto por ciento de personas que cuentan con esta facultad, pero sí puedo decir que los datos hallados no exceden del 10% de la población. 

La neurofisiología nos cuenta que los sinestésicos son personas que al ver o escuchar una imagen también perciben sensaciones gustativas o texturas determinadas reales, no figuradas. Un sinestésico puede percibir cierto sabor al tocar la superficie de un mueble, percibir que come triángulos al introducir un alimento determinado en su boca o apreciar el color amarillo junto a la letra S. Esta fusión de sentidos provoca que las palabras tengan sabor, la música sea de colores o las palabras se degusten en la boca produciendo emociones placenteras junto con la experiencia sensorial.

En algunos casos la sinestesia sucede incluso cuando alguno de los sentidos está dañado. A este fenómeno se le denomina “Colores marcianos”. El término proviene de la primera persona estudiada: un sujeto parcialmente daltónico que afirmó ver colores alienígenas tras contemplar colores desconocidos para él junto a ciertos sonidos

La mixtura sensorial es diferente y personal para cada individuo, y solo se da de forma unidireccional. Dicen los neurólogos que suele ser una condición hereditaria y no es una habilidad que pueda aprenderse o adquirirse. Los sinestésicos también suelen poseer una memoria prodigiosa que les permite recordar hechos con un nivel de detalles asombroso, así como otras habilidades poco frecuentes. Suele localizarse más a menudo en autistas y en algunos tipos de epilépticos, en artistas, personas creativas y, con mayor frecuencia, en mujeres que en hombres.

Las investigaciones muestran que la sinestesia ocurre mucho más frecuentemente de lo que se pensaba. Hay catalogados hasta sesenta tipos, y el más común el ver colores al oír o leer letras o números. Algunos poseen una profunda sensibilidad musical y pueden identificar sonidos a nivel inconsciente. Otros se deleitan visualizando muchos colores o sabores. 

El primero en hablar de ello fue el doctor G.T.L. Sachs en 1812. Él y su hermana eran albinos y también experimentaban sensaciones visuales al escuchar determinados sonidos. Sachs realizó la primera descripción de este fenómeno. Hoy en día, los estudios realizados afirman que las percepciones no se deben a un efecto de la memoria o un excesivo lenguaje metafórico, sino a un efecto sensorial real y genuino.

Al margen de esta capacidad o logro sensorial, estos efectos también pueden provocarlos algunas drogas como la mescalina, el ácido lisérgico o el LSD, que aumenta las capacidades sinestésicas del cerebro a la vez que lo destruye irremediablemente.

Nos cuentan desde la Universidad de California, en Estados Unidos, que la sinestesia se debe a una activación cruzada de áreas adyacentes del cerebro, las cuales procesan diferentes informaciones sensoriales. Este cruce se produce por un fallo en la conexión de nervios entre las distintas áreas, causado al desarrollarse el cerebro en el útero materno. 

Y tiene su origen en la infancia. Según un estudio realizado por la investigadora Daphne Maurer, todos los bebés menores de cuatro meses presentan sinestesia. Normalmente a medida que avanza el desarrollo se produce lo que ella denomina una poda neuronal, que elimina estas conexiones adyacentes. Cuando este proceso no se da o no se completa, la persona puede experimentar sinestesia. Las investigaciones también afirman que se trata de un rasgo dominante ligado al cormosoma X que nos transmite nuestra madre. 

Según el neurólogo norteamericano Richard Cytowic, esta capacidad es involuntaria y automática, ya que no se puede suprimir la experiencia. Es localizable en el espacio porque una vez establecida perdura a lo largo de los años y es consistente, genérica, duradera y de importancia emocional. 

Y es que volvemos a lo de siempre: Nuestro cerebro solo emplea un 10% de su capacidad real. Sería realmente fantástico poder contemplar el mundo de una manera holística a través de todos nuestros sentidos. Leía una vez que las palomas y los periquitos se reconocen entre ellos gracias a los colores irisados que poseen en la zona del cuello, esos que a nosotros nos recuerdan a los arcoíris de los charcos de gasoil o a las pompas de jabón.

Los humanos vemos la realidad que nos rodea de manera única y muy variada. Esto me lleva a hacer una pequeña reflexión: Sería interesante que nos escucháramos con más frecuencia los unos a los otros. Pero de una manera real y enriquecedora. Si las experiencias cambian en virtud de lo que somos capaces de percibir y la forma en que lo hacemos, las emociones y experiencias que nos provocan también son múltiples. ¿Os imagináis lo que provocaría que integrásemos con naturalidad la realidad propia de los demás junto a la nuestra? Nuestro mundo se ampliaría, sería más generoso y aprenderíamos a querernos por lo que somos. Esto los niños sí que saben hacerlo...

Por cierto, en literatura se llama sinestesia a una figura retórica que mezcla diferentes sensaciones de los sentidos para asociarlas y expresar así emociones en un poema o relato.

Rojo chillón... Canción triste... 

Y Decía Juan Ramón Jiménez, poeta español del siglo XX: 

“Dos cosas despertaron mis antojos
Extranjeras no al alma, a los sentidos:
Marino, gran pintor de los oídos,
Y Rubens, gran poeta de los ojos...”

 

EL FEÍSIMO PEZ GOTA SE ALZA CON LA VICTORIA


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
14/10/2013
Por Eva Martínez Cabañas





Atención, señoras y señores... Después de una larga deliveración por parte del jurado, se ha acordado otorgar al pez gota el título de Animal Más Feo del Mundo en su edición 2013. La Asociación de la Ciencia Británica ha anunciado su veredicto en un festival celebrado en Newcastle, Inglaterra, con un resultado de 795 votos a su favor.

La finalidad de este fantástico concurso anual es llamar la atención sobre el importante papel que juegan en el ecosistema las especies animales poco conocidas y que se encuentran en peligro de extinción. En el caso del pez gota, está desapareciendo a causa de la pesca de arrastre. Coralie Young, perteneciente a la Asociación de la Ciencia Británica, nos dice: “Es un modo simpático de recordarle a la gente la conservación de los animales”. Además nos recuerda que hay animales “no tan bellos y tiernos como los osos pandas” que también merecen nuestro respeto. Hemos de decir que en la difícil elección han participado más de 3.000 personas vía Internet, y que la página ha sido visitada por más de 88.000 interesados. Gracias a todos los participantes.

En el currículo del ganador encontramos que es natural del océano Pacífico y parte del Índico, concretamente de las profundidades abismales del mar de Australia y Tasmania. Y lo que lo hace distinto a los demás es su capacidad de soportar la presión al nadar en aguas muy profundas. Sus amigos ingleses lo llaman blobfish. Los científicos lo conocen como Psychrolutes marcidus, y los pescadores lo identifican con el nombre de pez borrón, diciendo de él que tiene cara de viejo gordo y amargado.

Su piel es rosada y gelatinosa, atributos muy característicos de las criaturas de las profundidades marinas. Su densidad es apenas mayor que la del agua; presenta una enorme nariz, no es comestible y es difícil de encontrar... pero aún así peligra su continuidad en el planeta.

Hemos de señalar que en segundo lugar quedó el kakapo, un pájaro neozelandés que no vuela y que es una mezcla de loro y búho. En el tercer puesto quedó el axolotl, un anfibio mejicano también conocido como pez andante o el Peter Pan del mar (todo un dibujo animado japonés). Otros aspirantes a tan ilustre galardón fueron el mono proboscis (feo de narices), la rana del Titicaca, también conocida como rana escroto, o la tortuga de nariz de cerdo.

Mi más sincera enhorabuena a la asociación, al ganador y a los finalistas.
 

ROCAS QUE CAMINAN PLAYAS


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
7/10/2013
Por Eva Martínez Cabañas






Como nuestro Vázquez habrá colgado una preciosísima foto que ilustre lo que quiero plantearos (ya sabéis que él prefiere un solo fotograma a mil palabras), ya os habréis hecho una ligera idea de lo que quiero contar este lunes. Que no es que quiera quitarle importancia a los extraños sucesos que ocurren en nuestra provincia (de eso ya está pendiente David), pero estas pequeñas cosas me hacen reír y me gusta compartirlas.

Pues bien. Vamos a contar cómo estas rocas provocadoras parecen decir ¡Eh, mírame! ¡Mira lo que hago…!

Y es que se mueven lentamente. Mucho más despacio que el ritmo que imprimen los caracoles al subir por el tallo. Mucho más lento que el paseo celeste del Sol hasta el ocaso; y mucho más parsimonioso que la capacidad que tienen las niñas de nuestros ojos para captar el movimiento.

Aunque, a día de hoy el movimiento de las rocas no se ha visto ni se ha filmado, estas orgullosas piedras se encargan de dejarnos testimonio de su hazaña de una forma contundente y clara: con una estela o surco medible, muy visible, y que a veces tiene forma curva o se cruza con otro surco. ¡El espectáculo es mejor que una ópera de cuatro horas!

A estas rocas se las conoce con el nombre de piedras viajeras o piedras rodantes. Se mueven lentamente por la superficie agrietada de la playa de un lago seco y, digan lo que digan, es un fenómeno geológico de lo más extraño. ¿Será que buscan a Mahoma? (perdón por el chiste). En su movimiento no intervienen humanos o animales. Tampoco el viento parece ser el responsable, ya que piedras de 300 kg necesitarían vientos de casi 300 km/h para desplazarse.

Aunque pueden encontrarse en otros lugares del planeta, el sitio emblemático para contemplar el pétreo espectáculo es Racetrack Playa, un lago seco estacional que está situado al norte de las montañas Panamint, en el parque nacional del valle de la Muerte en California, Estados Unidos.

Ahora vamos con nuestro momento “aprenda idiomas como quien no quiere la cosa”: en inglés estas piedras se conocen con el bonito nombre de sailing stones (yo las hubiera llamado Rolling Stones… Oh, yeah!) Por cierto… “playa” es el nombre que se utiliza en inglés para denominar los lagos secos.

Bueno, el caso es que en el valle de la Muerte las piedras se mueven…

Los nativos de la zona dicen que las mueven los espíritus, y los primeros exploradores y buscadores de oro opinaron que las movía algún tipo de campo magnético terrestre.

Racetrack Playa se encuentra a 1.130 m. sobre el nivel del mar, tiene 4,5 km. de longitud de norte a sur y 2 km de este a oeste. Es excepcionalmente plana, y dos islas de roca carbonatada descansan en su superficie. La playa está seca durante casi todo el año y no tienen vegetación. Tiene dos estaciones de lluvia, una en invierno y otra en verano. Y es en esta época, sobre todo en invierno, cuando el agua desciende desde las montañas hasta la playa. Se forma entonces un lago poco profundo que se evapora rápidamente y deja un lecho de barro, que cuando se seca y resquebraja forma grietas en forma de polígonos geométricos.

En este seco escenario, las rocas comienzan su actuación. Las que poseen superficies irregulares dejan surcos con estrías. Las que poseen superficies más lisas simplemente se deslizan. Dicen que, en ocasiones, una roca se da la vuelta, imprimiendo al terreno una parte diferente de sí misma que modifica el tamaño y el aspecto del rastro ¡Cómo me gustan estas cosas! ¿Cómo narices se dan la vuelta. Supongo que ahí el viento sÍ que les sopla en la oreja…

A lo largo de varios meses pueden desplazarse decenas de metros. Su estela o senda parece no responder a un patrón lógico, ya que en apariencia lo hacen en distintas direcciones, aún luego de moverse un tramo en paralelo. También presentan distinta longitud de trayecto aunque las rocas tengan un tamaño parecido. ¿Os acordáis de la tercera entrega de Piratas del Caribe, cuando las piedras de la playa cobran vida y acaban moviendo el barco de Sparrow?

El geólogo George M. Stanley desarrolló una teoría en 1955: el movimiento es consecuencia de una acción conjunta del viento, el hielo y el barro o arcilla. Cuando la fina capa de agua que cubre el lago se congela, las piedras quedan atrapadas en el hielo. Luego las placas de hielo se funden, flotan sobre una película acuosa que lubrica el contacto con la arcilla resbaladiza haciendo que todo el conjunto (aquí se incluyen las rocas) sea desplazado por el fuerte viento. Este ciclo se repite año tras año, depositando las rocas a cientos de metros de su situación original. La brevedad de estos desplazamientos hace el movimiento imperceptible.

En los años noventa se colocó dispositivos GPS en varias rocas (yo les hubiese colocado una cuerda). Esto pareció corroborar la tesis de Stanley, ya que las piedras se movieron ligeramente después de algunas tormentas.

Hala… ya nos han espachurrado el misterio…
 
Sin embargo, a estas piedras dan ganas de colocarles un dorsal con un número sobre el lomo… ¡La carrera va a comenzar, señores y señoras! ¡Apuesten por su roca preferida! Eso sí… tendremos que volver en unos meses para medir lo que se han movido.

 

ZANCADILLAS Y SUBMARINOS


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BARRICADA CULTURAL
30/09/2013






Cuando Julio Verne escribió 20.000 leguas de viaje submarino seguramente no imaginó que la historia del primer submarino real iría cargada de intrigas, héroes, villanos y gran tesón, al igual que su bella novela. En estos días se rinde homenaje a Isaac Peral con motivo del 125 aniversario de su submarino. Su historia es sorprendente, y es tan gráfica en su contenido que sobran los comentarios añadidos. Juzgad por vosotros mismos.

Isaac Peral y Caballero, nieto e hijo de marinos, fue científico, marino y teniente de navío de la Armada española. Y le debemos ser el inventor del primer submarino torpedero, al que se conoce como submarino Peral, así como una ametralladora eléctrica, un ascensor eléctrico y un varadero móvil.

Nació en el callejón de Zorrilla, en la Cartagena española de 1851 y fue hijo de Isabel y Juan Manuel. Su padre siempre estaba destinado a algún lejano lugar y su madre, con el propósito de labrar un buen futuro para su hijo, tuvo el valor de enviar una solicitud a la reina Isabel II, quien le otorgó a un Isaac de ocho años el título de aspirante de Marina y el derecho a utilizar el uniforme, siempre que se comprometiera a ingresar en la Escuela Naval en cuanto tuviera edad. Tuvo dos hermanos, Pedro y Manuel, que también se alistaron en la Armada.

Al cumplir los catorce años Isaac aprobó el examen de acceso al Colegio Naval Militar de San Fernando, donde se aplicó en aritmética, geometría, álgebra, construcción naval, maniobra, astronomía, historia naval, pilotaje, mecánica, física y máquina de vapor e historia de España. Tanto es así que consiguió el grado de guardiamarina de segunda clase y el apodo de El profundo Isaac.

El Peral adulto intervino en la Guerra de los Diez Años en Cuba y en la Tercera Guerra Carlista, por lo que fue condecorado. También destacó en trabajos científicos: escribió un tratado sobre huracanes, trabajó en los planos del canal de Simanalés, en Filipinas, realizó cartas hidrográficas y publicó trabajos sobre álgebra y geometría. Y después de veinte años navegando en toda clase de embarcaciones y mares, fue propuesto para ocuparse de las cátedras de física, química y alemán en la Academia de la Armada.

La idea del submarino surgió a raíz de que la Marina Imperial alemana amenazara con bloquear las Carolinas, las islas españolas en el Pacífico. Peral pensó que el submarino torpedero podría contrarrestar la superioridad naval de los alemanes, ya que el nuevo aparato de las profundidades (tal y como él lo llamaba) sería capaz de transportar hombres sin ser visto y combatir con torpedos al enemigo. Comunicó a sus superiores que había resuelto definitivamente el reto de la navegación submarina. Uno de sus superiores, el director de la Escuela de Ampliación, le contestó que por decírselo persona a la que tiene en gran consideración, le cree; y que viniendo de otra hubiera pensado que se trataba de una locura.

Tras un riguroso análisis del proyecto por parte de la Escuela de Ampliación se aprobó y se dio traslado del proyecto al ministro de Marina, quien recibió el proyecto con entusiasmo y declara el proyecto alto secreto militar.

La construcción se llevó a cabo en Cádiz, donde el buque fue bautizado con guasa por sus vecinos como El cacharro o El puro. Costó 300.000 pesetas, cuando el precio de un acorazado era aproximadamente de 40 millones. Sin embargo, los sucesivos ministros demostraron indiferencia o un claro interés en querer acabar con el invento.

Al morir Alfonso XII también cambió el ministro de Marina, y el proyecto del submarino quedó aparcado durante siete meses, filtrándose la noticia desde el ministerio. Los planos del submarino llegan a manos de un traficante de armas conocido como el Mercader de la Muerte.

Pero gracias al apoyo de la reina regente María Cristina, el submarino fue botado el 8 de septiembre de 1888. Una vieja fotografía nos muestra la congregación de miles de personas expectantes. Incluso se regalaron abanicos a las mujeres con el rostro de Peral y el submarino estampados. Acudieron a la botadura buques de guerra y periodistas de todo el mundo, pero curiosamente no se presentaron las autoridades españolas.

La embarcación naval medía 22 m. de eslora, y obtenía la propulsión de dos motores eléctricos de 30 caballos cada uno. La energía la suministraba una batería de más de seiscientos elementos y contaba con un tubo lanzatorpedos, tres torpedos, periscopio, un aparato de profundidades y los mecanismos necesarios para navegar en inmersión.

La expectación también fue acompañada por la falta de confianza de los altos cargos de la Armada, quienes temían hacer el ridículo ante todos: pensaban que el submarino daría vueltas como una pelota debido a su forma. Así que Peral pintó una línea con yeso en el casco y aseguró que el agua no la rebasaría. Y así fue. Tras la botadura se convirtió en un héroe nacional e internacional. Cuando visitaba Madrid tenía que salir al balcón del hotel donde se alojaba, se le obsequiaba con regalos e incluso se compusieron un vals y una opereta en su honor.

Las pruebas en el mar se llevaron a cabo a lo largo de 1889 y 1890. El submarino realizó una inmersión, siguió el rumbo fijado y lanzó torpedos, pero el gobierno canceló el proyecto por considerar que no pasaba de ser una curiosidad técnica sin mayor trascendencia, según dictaminó un informe. Y a Peral se le negó el permiso necesario para atravesar sumergido el estrecho de Gibraltar.

Isaac Peral también tuvo que enfrentarse al sabotaje. El día de la prueba del submarino acudió antes para realizar un ensayo previo y se encontró con que las pilas no funcionaban: habían reemplazado el bicromato de potasa por tinta roja. Afortunadamente la prueba pudo llevarse a cabo una vez descubierta la trampa.

Se cree que el responsable del sabotaje fue Basil Zaharoff, uno de los conocidos como mercaderes de la muerte. Zaharoff amasó durante su vida una de las mayores fortunas del mundo traficando con armas. Boicoteaba a sus competidores y corrompía a los políticos, a los que hacía declarar una guerra para venderle posteriormente sus armas a los ejércitos de ambos lados. Aún así, gozó durante toda su vida de fama y reputación, e incluso llegó a recibir doscientas medallas y títulos en treinta y un países distintos.

El mercader de la muerte trató de comprarle las patentes a Peral en Londres y, como no lo consiguió, estafó a los gobiernos de Grecia, Turquía y Rusia vendiéndoles unos submarinos falsos con propulsión a vapor, que ni siquiera podían sumergirse del todo.

El submarino de Peral sufrió un total de cuatro sabotajes durante las pruebas que realizó y, aunque el inventor logró salir airoso de cada una de ellas, Zaharoff al final consiguió lo que quería. Su influencia en la política española se debió a su relación amorosa con Mª del Pilar Muguiro y Beruete (hija de un banquero conservador y sobrina de un líder del Partido Liberal), a la que habían casado muy joven con Francisco de Borbón y Borbón (primo de Alfonso XII y que padecía debilidad mental). Pilar y Zaharoff fueron amantes durante treinta y cinco años y tuvieron tres hijas.

Como todo parecía marchar, Peral pensó en construir un sumergible más grande que el primer prototipo, pero la Historia quiso que los antiguos ministros volvieran al poder en un nuevo gobierno. El Consejo emitió un informe que descalificaba la personalidad del inventor y donde se atribuían sus logros a la casualidad. Peral solicitó una prueba notarial sobre el documento y se descubrió que presentaba adulteraciones respecto del original, pero el Consejo de Ministros lo dio por bueno.

Así que nuestro inventor no tuvo otra opción que entregar el submarino al gobierno mientras que otros países desarrollaban su idea. Al solicitar la baja definitiva en el cuerpo, la Armada ni siquiera le concedió una pensión.

Se trasladó a Madrid para operarse de un cáncer e intentó hacer llegar a la opinión pública la verdad de lo sucedido. Aunque se le vetó en cualquier medio de comunicación, finalmente consigue publicarlo en un periódico satírico, El Matute.

En la capital española creó la primera industria eléctrica, montó una fábrica de acumuladores, las primeras centrales eléctricas de España y varias empresas con el objeto de electrificar municipios. Sirva de ejemplo la Compañía Termoeléctrica de Manzanares, Ciudad Real, que fundó junto al marqués de Salinas. Y gracias a sus batería navegaron los submarinos extranjeros. El ingeniero belga Tudor se hizo cargo de su trabajo en materia eléctrica. Aún así, se cuenta que Peral pasó apuros económicos para mantener a su mujer y a sus cinco hijos.

En 1895 se traslada a Berlín para ser operado de cáncer de piel. Un descuido en las curas le producen una meningitis que acaba con su vida a los cuarenta y tres años de edad.

El submarino se abandonó en el arsenal gaditano de la Carraca, en San Fernando (Cádiz) una vez expoliado de sus elementos de valor. En 1929 Cartagena reclamó el submarino, el cual estaba expuesto en el paseo marítimo. Recientemente se está restaurando, tratándose el óxido acumulado después de varias décadas a la intemperie y eliminando las capas de pintura que lo recubrían. Las hélices pintadas con purpurina han resultado ser las originales, y los restauradores intentan recuperar el aspecto plateado que lució el día de su botadura. Una placa en la proa recuerda el nombre de los diez hombres que acompañaron a Peral en la aventura.

George Dewey, jefe de la Escuadra estadounidense que cercó Santiago de Cuba y acabó con la Armada española, aseguró: “Si España hubiese tenido un solo submarino de los inventados por Peral, yo no hubiese podido sostener el bloqueo ni veinticuatro horas”.

Y así el rumbo de la historia hubiese sido otro... Porque, en más ocasiones de las que desearíamos dejamos nuestro destino en personas que no consiguen ver más allá de su propia avaricia y mezquindad. Y me parece necesario recordar y rendir homenaje a los que apuestan por el futuro y la prosperidad de todos. Fue Sócrates el que dijo: Más escuelas y menos cárceles. Bien está, pero yo me planteo si lo que realmente necesitamos es impulsar a quienes socialmente lo merecen. Dejar el camino abierto a quienes inventan, exploran, ayudan, curan, enseñan y caminan por delante del resto. Y evitar por todos los medios que se marchen lejos por falta de ayuda y hastiados de zancadillas. Que la historia se repite, señores... Y seguirá haciéndolo hasta que aprendamos la lección. Y aunque mi intención era no hacer ningún tipo de comentario al respecto, voto a Bríos que no he sido capaz...



HOY ESPECTACULAR COMBATE: GIGANTES DE TULA VERSUS MOÁIS DE PASCUA


CIUDAD REAL DIGITAL
BARRICADA CULTURAL
23/09/2013
Por Eva Martínez Cabañas





Nos dice la Biblia, concretamente en el Génesis 6:4, “Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre”.

Seguramente Goliat era uno de ellos, y aunque lo que dice la Biblia se supone que va a misa (no he podido evitar el chiste), lo cierto es que nunca se ha encontrado ninguna evidencia al respecto. Ningún fémur de dos metros en un yacimiento arqueológico, ningún cráneo descomunal… Es una lástima.

Pero sí existe una preciosa foto en Internet que muestra el esqueleto de un gigante junto a dos “diminutos” arqueólogos. La revista Nacional Geographic se vio obligada a aclarar la broma: En 2002, IronKite envió el montaje a un concurso de Photoshop que organizaba la web Worth1000.com en su sección Anomalías Científicas. El texto que acompañaba la foto aseguraba que Nacional Geographic había descubierto un esqueleto gigante perteneciente a una antigua raza de la India.

Plinio el Viejo, nos cuenta cómo en Andalucía habitaba un grupo de personas de colosales dimensiones que se dedicaba a la depredación y a la piratería. Y era tal su tamaño, que uno de ellos podía hacer zozobrar una embarcación pequeña con la única fuerza de su peso.

Otra historia cuenta que, hace miles de años, después de un diluvio llegaron a la isla de Menorca un grupo de gigantes caldeos, quienes construyeron los monumentos megalíticos de la isla.

Pues bien, dicho todo esto comienza el juego. En una esquina del cuadrilátero y con calzón rojo tenemos… ¡a los increíbles Gigantes de Tula!

Y es que, en el Estado de Hidalgo y a unos ochenta kilómetros al norte de la ciudad de México, se encuentra un lugar arqueológico conocido como Tula, perteneciente a la antigua cultura tolteca. Allí podemos visitar unas magníficas estatuas llamadas Atlantes o Gigantes de Tula.

En el siglo VIII, los toltecas después de abandonar misteriosamente la ciudad de Teotihuacán, construyeron Tollan, que fue durante muchos años el foco principal de la civilización. Su fundador se llamaba Quetzatcóalt, la Serpiente Emplumada.

Estos gigantes se encuentran en la cima plana de la pirámide de Tlahuizcalpantecuhtli (no sé qué requiere más esfuerzo, si subir la pirámide o pronunciar su nombre). Las figuras son columnas de piedra de 4,5 m. de altura, formadas por cuatro bloques: piernas, vientre, pecho y cabeza, y sus ensamblajes encajan unos con otros al milímetro. En un momento dado  cayeron por tierra, pero varios arqueólogos lograron ponerlas de nuevo en pie. Están realizados en piedra basáltica y su función original fue sostener el techo de madera y paja que cubría la parte superior de la pirámide, hoy desaparecido. Están ataviados con un pectoral de mariposa o Átlati, por lo que han recibido el nombre de atlantes. Cubren sus cabeza con un tocado que representa una zona estrellada del cielo, termina en plumas y se anuda a la cabeza por la nuca. Fueron hallados en 1940 por el arqueólogo Jorge Acosta, quien los dató en el año 700, aproximadamente.

En su mano derecha cada uno de los atlantes porta un extraño objeto, identificado por los expertos como lanzadores de dardos o atl-atl, así como un manojo de dardos. Por ello estos colosos podrían ser la representación de un grupo de guerreros. Sin embargo, esta teoría no termina de encajar. Es sabido que los toltecas usaban el “atl-atl” con la mano izquierda, y no con la derecha como lo hacen los “atlantes”, y que las flechas que portan en la otra mano difícilmente pueden serlo, ya que son curvas.

De los cuatro Atlantes, el que se encuentra más a la izquierda es una copia de su original, que se encuentra en el Museo de Antropología de México D.F. Los dos centrales son originales, y el de la extrema derecha es original solo en la parte baja. La parte superior es una copia, ya que estos fragmentos no se encontraron durante las excavaciones.

Los pilares que se encuentran una línea atrás de los Atlantes, tienen la misma altura y servían igualmente para sostener el techo. Están formados por cuatro secciones y están recubiertos de relieves. Curiosamente, en uno de los pilares aparece la figura de un individuo que porta un objeto a la espalda como si se tratara de una mochila o depósito, y que maneja un objeto idéntico al que portan cada uno de los cuatro atlantes en su mano derecha. De este objeto parte una especie de llama que el individuo dirige sobre una piedra. No olvidemos que existe una teoría que atribuye origen extraterrestre a estas representaciones… Y con poderes sobrenaturales, esto se pone interesante.

En el otro extremo del cuadrilátero, y con calzón azul, tenemos a ¡los espectaculares Moái de la Isla de Pascua…!

Me imagino las caras del holandés Jacob Roggeveen y de su tripulación cuando en pleno siglo XVII se encontraron con estos gigantes.

Son de piedra monolítica y se hallan en la Isla de Pascua, también llamada Rapa Nui, en Chile. Son más de 800 y están distribuidos por toda la isla. La mayoría están labrados en toba del volcán Rano Raraku (otro nombre que se pronuncia fatal). Alrededor de 390 moáis están sin acabar, por lo que se piensa que la cantera fue abandonada repentinamente. Fueron encontrados derribados de sus plataformas, supuestamente por los pobladores de la isla.

Las estatuas llevaban en un principio unos gorros o moños de piedra roja, llamados pukao, que pesaban unas 10 toneladas cada uno y que se extraían del cráter de Puna Pau. Se desconoce cómo arrastraron y elevaron estos suplementos a tan altas cabezas.

En sus cavidades oculares solían colocarse placas de coral, simulando los ojos. Estas fueron retiradas. Algunas de ellas se han encontrado en el fondo del mar.

No sabemos a ciencia cierta el significado de estos moáis. La teoría más difundida es que fueron talladas por habitantes polinesios entre los siglos XII y XVII, como representaciones de antepasados difuntos. Debían situarse sobre plataformas ceremoniales llamadas ahu, con sus rostros hacia el interior de la isla (no sé por qué pero a mí me da que son mucho más antiguos).

Otro misterio es cómo se construyeron. Tampoco tenemos ni idea de cómo se transportaron. En 2000 se excavaron secciones de tres caminos por los que se transportaron las estatuas. Tienen una curiosa forma en V y las piedras están encajadas en agujeros tallados en el lecho de roca de la isla. Los arqueólogos piensan que estos agujeros fueron colocados allí para acomodar algún tipo de mecanismo con el que poder moverlas y salvar desniveles.

Pero todavía hay más… Hace apenas unos años se descubrió que los moáis, tienen el resto del cuerpo enterrado bajo tierra. Si ya nos parece descomunal la parte que se ve, no quiero ni imaginarme cómo será un moái completo…

Este dato ya se conocía desde 1915. Katherine y William Scoresby  dibujaron los primeros diagramas de cuerpo entero. En algunos casos tienen hasta 8 m. de profundidad. Este importante dato nos revela que la antigüedad de estas estatuas sería entonces superior a 15.000 años. Pero los moáis enterrados, además de ser de mayor tamaño, presentan inscripciones. Los arqueólogos se preguntan muchas cosas, ya que en aquel periodo no se conocía la escritura.

Otra teoría afirma que una ola gigante barrió la isla y su antigua civilización. Las estatuas no fueron enterradas, pero el paso del tiempo, el escombro y el polvo acabaron por soterrarlas. También se cree que aquí pudo estar situada la mítica Atlántida… La verdad que un tsunami explicaría que las estatuas estuvieran derribadas cuando el capitán Roggeveen llegó a Rapa Nui.

Entonces… el misterio se hace aún mayor. Si los moáis no estaban enterrados, ¿cómo se las apañaron hace 15.000 años para mover estas piezas de hasta 80 toneladas de peso? 

Todos los moáis son diferentes, aunque están tallados con ángulos rectos, nariz perfilada, facciones duras y cuerpo estilizado. En 1955 se descubrió el Tuku Turi: un moái sentado, más proporcionado anatómicamente y con nariz chata y redondeada. Esto podría demostrar la procedencia polinésica en la isla.

También se han encontrado numerosas evidencias de ceremonias y grandes cantidades de pintura. Los arqueólogos creen que los trabajadores pintaban el cuerpo completo de las estatuas. También han encontrado enterramientos humanos, así como más de 500 herramientas de piedra, confirmando así que las estatuas fueron talladas con grandes picos pesados y finas herramientas de basalto y obsidiana para los detalles. Otro hallazgo han sido los agujeros para postes lo suficientemente grandes como para ubicar el tronco de un árbol, y guías de sogas marcadas en algunas estatuas.

Así mismo, se ha descubierto recientemente un petroglifo de una canoa de estilo polinesio en una piedra situada debajo de un moái, lo cual serviría para identificarlo dentro de un grupo. Es por esto que los gigantes podrían ser jefes o representantes de familias, y no guardianes de la isla, como se creía.

Pues bien, después de hechas las presentaciones, suena la campana y en las gradas comienzan los aplausos. Yo esto no me lo pierdo. ¿Quién ganará el combate? ¿Los gigantes de Tula armados con lanzallamas extraterrestres y dardos envenenados? ¿Los impresionantes moáis con sus piernas enterradas? Eso está por verse…




miércoles, 18 de septiembre de 2013

ORGONITA ROJA Y LA ANTENA FEROZ



CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
16/09/2013
Orgonita roja y la antena feroz
por Eva Martínez Cabañas






ORGONITA ROJA Y LA ANTENA FEROZ


Si queremos hablar de orgonitas y orgón tenemos que hacerlo despacito, con buena letra, empezando por el principio y con la mente de par en par… 

Pues bien, el doctor Wilhem Reich fue inventor, postulador de la teoría del orgón, médico, psiquiatra, psicoanalista y discípulo del mismísimo Freud. Nació en Dobrzanica, Imperio austrohúngaro, en 1897 y falleció en Pensilvania, Estados Unidos. Y mientras que algunos lo consideran uno de los pensadores más lúcidos y revolucionarios del siglo XX, otros aseguran que sus teorías son delirantes. Fue expulsado de los círculos comunistas y de la escuela psicoanalítica por radical. También fue perseguido en Alemania por los nazis debido a su libro Psicología de masas del fascismo. Fue expulsado de Dinamarca y Noruega por presiones del gobierno nazi y fue juzgado en Estados Unidos durante la famosa Caza de Brujas del senador McCarthy, donde le diagnosticaron esquizofrenia progresiva. Sus manuscritos fueron quemados en el incinerador Gansevoort de Nueva York en 1956. Un año después, Reich falleció en la cárcel de un ataque al corazón, justo la víspera de la apelación de su sentencia. 

El doctor Reich detectó y midió la existencia de la energía etérea. Esa que a lo largo de la historia sabios más antiguos han denominado éter, energía vital, prana, kundalini o chi. Él la llamó orgón. Y la definió como una energía cósmica primordial, libre de masa y que fluye a través de cada organismo como fuerza vital de energía. También afirmó que esta energía etérea podía atraerse y acumularse, e incluso desarrolló un método para transformarla. Así determinó tres tipos de orgón: el orgón negativo, que es energía estancada, orgón neutral y orgón positivo, aquel que es estable, saludable y está en equilibrio energético. De esta forma, limpiando el medio conseguía beneficios en la salud física, emocional y energética de las personas. 

El matrimonio norteamericano formado por Don y Carol Croft perfeccionaron el invento de Reich. Para ello mezclaron fibra de vidrio con metal, añadieron cuarzo y lo recubrieron todo con resina orgánica. Consiguieron así que el cuarzo sufriera un cambio eléctrico y sus puntas se polarizasen debido a la presión a la que lo somete la resina. Junto al metal actúa como un filtro para todo tipo de radiaciones, operando como un elemento electromodulador y estabilizador de corrientes electromagnéticas. Este sencillo aparato se conoce como orgonita.

La teoría del orgón está basada en los efectos de la Reactancia e Inducción Magnética entre los Campos Eléctricos. Mediante un espectrómetro se pueden medir campos electromagnéticos y comprobar las diferencias en un espectro concreto antes y después de colocar una orgonita. 

¿Y para qué sirve esto? Pues para protegernos de las redes electromagnéticas a las que estamos expuestos continuamente. Nuestra televisión, ordenador, vídeo, móvil, microondas, frigorífico, lavadora, lavavajillas, red wi-fi, etc. producen radiaciones de orgón negativo, por lo que es interesante tener una orgonita en casa que atrape estas frecuencias y las transforme. 

Actualmente se conocen cuatro tipos diferentes de orgonita: 

La orgonita táctica es la que solemos regalar o tener en casa para transformar el orgón negativo en positivo. Dicen los partidarios de este invento que regalar orgonitas es invertir en nuestra salud y en la del planeta. 

La orgonita de protección personal es una variación de la orgonita táctica. Se le suele añadir combinaciones de minerales como la pirita, malaquita, turmalina, etc, así como espirales de cobre, cuarzos más llamativos y combinaciones de metales y colores para que funcionen con más potencia y sean decorativas. También las encontramos más pequeñas, y pueden llevarse como colgante o llavero para protegernos a nosotros mismos y a los que nos rodean.

Luego tenemos la orgonita tumbatorres. Transforma las emisiones producidas por las antenas HAARP o GWEN, las cuales emiten una radiación que afecta especialmente a nuestro cerebro y sistema nervioso provocando insomnio, ansiedad, apatía y depresión entre otros síntomas. 

La orgonita Rompenubes es la más reciente. Está diseñada para regenerar la atmósfera alta y su campo de acción puede llegar hasta los 90 km. a la redonda. Fue creada por Don Croft, y sus efectos positivos son mayores si hay más orgonita básica en los alrededores, ya que se produce una sinergia entre los dos tipos. Está formada por un bloque de orgonita de entre 7 o 10 litros y seis tubos de cobre de 1’80 metros de altura que se fijan en su interior. Cada uno de estos lleva una gran pieza de cuarzo de doble punta. También son eficaces contra radiaciones de grandes antenas y efectos producidos por chemtrails. 

Entre los beneficios de las orgonitas encontramos que funcionan las veinticuatro horas del día, mejoran considerablemente el medio donde vivimos, hacen crecer las plantan, nos protegen de radiaciones nocivas producidas por nuestros aparatos electrodomésticos, mejoran la calidad del sueño y nos guardan de radiaciones poco saludables para nuestro cuerpo. Las orgonitas no dependen de otras fuentes de energía y su duración es ilimitada, ya que no necesitan ser recargadas. Tienen un amplio espectro de actuación y trabajan sobre radiaciones electromagnéticas de distinta longitud de onda. 

Existen muchos partidarios de estos aparatos que los están fabricando y colocando en sus casas, huertos, pueblos y otros espacios donde todos puedan beneficiarse de sus beneficios, o bien las regalan a familiares y amigos para proteger sus hogares. Pero también hay muchos reaccionarios que dudan que estas piezas de construcción casera puedan producir algún tipo de provecho, ya que la ciencia no ha podido demostrar que exista la energía universal y vital que se supone que es el orgón. Si la energía no existe, se supone que el transformador de poco nos sirve…

Lo cierto es que hoy en día la ciencia es exigente en lo referente a criterios y comprobaciones empíricas... como debe ser. Pero también es cierto que desconoce todavía muchas cosas y que otras que nos ofrece en muchos aspectos no son nada saludables para nosotros. 

Wilhem Reich ha sido tildado de loco y de no poder demostrar sus teorías. Pero cuidado… los locos siempre van por delante. A muchos de ellos el tiempo les ha dado la razón. Albert Einstein tampoco pudo demostrar sus teorías sobre la relatividad porque no era matemático. Esto lo hicieron otras personas durante las décadas siguientes. Por cierto, Einstein no empezó a hablar hasta los tres años de edad y evitaba relacionarse con otros niños a excepción de su hermana, por lo que todos pensaban que tenía algún tipo de discapacidad… 

A lo mejor dentro de unos años la ciencia puede demostrar que Wilhem Reich estaba loco; o que realmente fue un visionario y sentó las bases de un invento sencillo y beneficioso… o las dos cosas a la vez, que también es posible. En el siglo XV una calculadora de bolsillo hubiese sido considerada un elemento mágico y diabólico, no tecnológico. Pero vivimos en una época en la que todavía hay quienes dudan que el hombre haya pisado la Luna; o que macrobiótica, reiki, acupuntura, flores de Back y otros maravillosos remedios, poco científicos, sean de alguna utilidad.

Las orgonitas las hemos visto muchas veces. Sobre todo en mercadillos temáticos, puestos hippies, tiendas de artículos exotéricos o en cibertiendas. Algunos los consideran pisapapeles llamativos cuya finalidad es sacar dinero a los ingenuos; o simplemente entienden que se trata de un cuento más…

Otros, sin embargo, las regalan e incluso invierten su dinero en materiales para su construcción, pensando así en el beneficio común. Sea como sea, este invento está rodeado de buenas intenciones y el deseo de cambiar el mundo. Se trata de ayudarnos a nosotros mismos y a otras personas. En Internet existen numerosas páginas y vídeos que explican cómo fabricarlas uno mismo en casa.

El psicólogo y escritor alemán Thorwald Dethlefsen (1946-2010) dijo: “No se puede comprobar lo que en realidad existe, su existencia es la prueba”.

YO SÍ CREO A MARCO POLO



CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
09/09/2013
Yo sí creo a Marco Polo
por Eva Martínez Cabañas



YO SÍ CREO A MARCO POLO


Cuentan que en el lecho de muerte de Marco Polo, su familia le pidió que confesase que había mentido al contar sus fabulosos relatos sobre China. Marco se negó diciendo: “Solo he contado la mitad de lo que vi”.

Y es que sus historias atesoraban templos dorados, minas de rubíes, refinadas cortes, sorprendentes costumbres y misteriosos objetos. Dicen que a su regreso, Marco Polo introdujo en Italia algunos productos chinos como helados, piñatas, o espaguetis. Pero a pesar de las novedades y riquezas que trajo consigo, los venecianos del medievo lo tacharon de fantasioso.

El padre y el tío de Marco, Nicolás y Mateo Polo, eran dos prósperos mercaderes venecianos dedicados al comercio con Oriente en pleno siglo XIII. Ambos emprendieron un viaje de negocios a Constantinopla siguiendo el itinerario de la ruta de la seda. En aquel viaje llegaron a tierras gobernadas por mongoles, a quienes los europeos llamaban tártaros. Como la presencia de extranjeros constituía un hecho insólito en el territorio, el emperador mongol Kublai Khan los mandó llamar. Por cierto, Kublai Khan era nieto del Gran Genghis Khan, quien unificó las distintas tribus mongolas y conquistó China, Asia Central, Rusia, Irak, Siria y Anatolia... Los Polo regresaron después de catorce años con riquezas y una carta de Kublai Khan para el Papa, en la que solicitaba cien sabios sacerdotes para que enseñasen el cristianismo en su imperio. Al regresar a casa, Nicolás supo que su esposa había muerto tras dar a luz a su hijo Marco. 

En el segundo viaje a China, los hermanos Polo llevaron consigo al muchacho y la respuesta del Papa. Los esfuerzos del pontífice católico para satisfacer los deseos del khan fracasaron estrepitosamente: solo consiguió convencer a dos frailes para viajar hasta Oriente, y en el camino abandonaron a los Polo fingiendo estar enfermos.

El jovencísimo Marco se preocupó en escribir un diario de la expedición. En su escrito no se extendió demasiado en molestias personales, sino que narró con detalle todo lo que llamaba su atención.

En el golfo Pérsico pasaron por pueblos ocultos detrás de altas paredes de barro para protegerse de los karaunas, unos bandidos que asaltaron la caravana de los Polo en medio de una tempestad de polvo y arena.  Marco relata que aquellos hombres habían “adquirido el conocimiento de las artes mágicas y diabólicas, merced a las cuales producen oscuridad… [de suerte que] las personas no pueden verse unas a otras, de no estar muy cerca”.  Muchos de sus compañeros fueron “capturados y vendidos, y otros fueron muertos”.  Marco, finaliza la aventura diciendo: “Pasemos ahora a otras cosas”.

En Badajshán (Tayikistán) escribe: “En esta provincia nacen las piedras preciosas llamadas balax, que son bellas y de gran valor. Nacen en las rocas de la montaña... El rey la manda horadar solo para él, y nadie puede ir a esa montaña para buscar los balax, so pena de muerte; tampoco se pueden sacar del país… porque si el rey permitiera extraerlas, llegarían a abundar tanto que perderían su valor”.

En Cachemira (India) habla de "carneros salvajes muy grandes, cuyos cuernos miden sus buenos seis palmos.  Con estos cuernos hacen los pastores grandes cuencos para comer". 

Con la esperanza de evitar las regiones donde los cruzados y los musulmanes combatían, la caravana se dirigió al norte. En el mar Negro, el muchacho se sorprende al descubrir un manantial del que brotaban grandes cantidades de petróleo, “un aceite que no se usaba como alimento, sino como ungüento para tratar la sarna del hombre y el camello y para quemarlo en lámparas”. 

Al llegar a Mongolia, nos cuenta: “Los tártaros prósperos se visten con paños de oro y seda, con pieles de cibelina, de armiño y de otros animales, siempre de la manera más rica”. “Son valientes en la batalla, casi hasta la temeridad…  Soportan toda suerte de privaciones, y [si es preciso] pueden vivir un mes entero de la leche de sus yeguas y de las piezas que por azar lleguen a cazar...  Los varones aprenden a pasar a caballo dos días con sus noches, sin desmontar; así duermen mientras los caballos pacen. No hay pueblo en el mundo que los supere en fortaleza ante las dificultades, ni de mayor paciencia en las penurias de toda especie...” “Si las circunstancias lo imponen… pueden viajar diez días sin encender una hoguera ni comer como es debido.  Se alimentan de la sangre de sus caballos; les abren una vena y beben de sus propias monturas”.

Marco adoptó enseguida las costumbres tártaras y aprendió a leer y conversar en cuatro idiomas, llegando a ser consejero y emisario de Kublai Khan. Conoció así las diferentes regiones chinas. Mientras, su padre y su tío se dedicaron a los negocios y actuaron como consejeros militares del emperador.

Marco describe así la ciudad de Kinsai: “Abundan las piezas de caza de todo género, esto es, corzos, ciervos, gamos, liebres, conejos, perdices, faisanes, codornices, gallinas, capones y tantos patos y ocas que no alcanzan las palabras...” “Hay en todo tiempo, en dichas plazas, toda clase de hierbas y frutas y, sobre todo, unas peras grandísimas que pesan cinco kilos cada una, blancas por dentro como una pasta y olorosísimas.  También hay duraznos amarillos y blancos muy delicados… Cada día llega [del mar] gran cantidad de pescado... y también abunda el del lago... de diversas clases según las estaciones del año”.

A Marco Polo también le impresionaron los baños públicos de agua sin calentar, adonde los chinos concurrían a diario.  Al parecer consideraban los baños de agua fría “muy conducentes a la salud”. 

También describe los gremios de artesanos de Kinsai y señala que Kublai Khan no imponía la antigua ley china según la cual todo hombre debía seguir ejerciendo el oficio de su padre: “Cuando adquirían riqueza, se les permitía evitar el trabajo manual, a condición de conservar el establecimiento en buen estado y de dar empleo a personas que practicasen los oficios paternos”.

Con el paso de los años la familia Polo empieza a plantearse el regreso. Marco explica: “Cada vez estaban más empeñados en ello, [sobre todo] cuando pensaban en la edad muy avanzada del khan, cuya muerte, de producirse antes de su partida, podría despojarlos de aquella asistencia general, única con que podrían contar para vencer las dificultades de un viaje tan largo…” “Así que Nicolás Polo aprovechó la ocasión un día, al notar que el Khan estaba más contento que de costumbre; se postró a sus pies y solicitó, en nombre propio y de su familia, el gracioso permiso de Su Majestad para partir”. Por lo visto, el khan contestó que “por la consideración que les tenía, debía decididamente rechazar su petición”, así que los Polo se convirtieron en prisioneros.

Pero la suerte se puso de su parte… A la corte llegaron unos emisarios solicitando una nueva esposa para el rey de Persia, pariente del khan. Se eligió para ello a la princesa china Kokacín. Los Polo escoltaron su caravana por tierra y más tarde la acompañaron por mar hasta alcanzar su destino. Tan lejos de China, el khan no tuvo más remedio que acceder a sus deseos y dejarlos partir. Por cierto, cuando Kokacín llegó a Persia el rey había fallecido, por lo que decidieron casarla con su hijo.

A su regreso a Venecia, y tras veinticuatro años de ausencia, los Polo habían adquirido “cierto matiz tártaro indefinible, tanto en el aspecto como en el acento”, y fueron recibidos con tanto interés como incredulidad. Aunque mostraron sus riquezas, la gente no creyó sus historias de princesas, joyas y costumbres inimaginables.

Como Venecia estaba en guerra, Marco se alistó como capitán de una galera y fue capturado por los genoveses. En prisión relató sus historias a su compañero de celda, el escritor Rustichello de Pisa. Cautivado con el relato, el escribano persuadió a Marco para que pidiera a Venecia los libros de notas que había compilado durante todos aquellos años. Así Rustichello escribió la historia y de paso agregó algún que otro embellecimiento literario de su propia cosecha. El libro que surgió de esta unión carcelaria se conoce en castellano como Los viajes de Marco Polo. Lamentablemente el original se perdió, y las copias que circularon por Europa presentan contradicciones, errores de traducción y exageraciones. Los Polo no fueron los primeros europeos en llegar a China por tierra. Sin embargo, el libro de Marco es el primer testimonio que tenemos sobre las costumbres de la China del siglo XIII y de sus países vecinos.

Tras su liberación, Marco vivió en Venecia como un rico mercader. Se casó, tuvo tres hijas y fue miembro del Gran Consejo de la República de Venecia. Falleció a los setenta años de edad.

También fue sin duda una celebridad gracias a sus relatos. Aún así sus conciudadanos lo acusaron de “contar patrañas”. Y hoy en día todavía encontramos algunos historiadores que piensan que Marco no llegó tan lejos en su viaje, y que solo contó la información que escuchó de boca de otros. Los escépticos argumentan que su relato falla, ya que no menciona la escritura china, los palillos para comer, el té, los pies vendados de las mujeres o la impresionante Gran Muralla.

Sin embargo, la mayoría de historiadores opina que Marco dijo la verdad, ya que solo estuvo en la región norte de China y durante la dinastía Ming. En aquel momento la muralla defensiva no se había terminado, lo cual explica que no la mencionase. En cuanto al té, Marco convive con la élite gobernante mongola, la cual no lo consumía demasiado, a diferencia de sus súbditos chinos. Sin embargo sí hace mención a las bebidas preparadas a base de leche y típicamente mongolas. Lo mismo ocurre con el tema de los pies vendados. Los mongoles no vendaban los pies a las niñas. También quitan importancia a que no mencione la escritura china, ya que muchos europeos la conocían gracias al comercio.

Pero la polémica continúa… Los archivos chinos de la época no mencionan a Marco Polo, a pesar de haber servido como emisario especial del Kublai Khan, lo cual resulta insólito en aquel tiempo. Sin embargo, otros estudios concluyen que Marco sí es mencionado en archivos chinos con el nombre de Po-Lo.

En fin, debe ser que soy bastante crédula, pero si alguien de lejanas tierras me regala mi primer helado, yo me creo la historia de su procedencia a pies juntillas. Curiosamente, los avatares de los pioneros son difíciles de “digerir” en cualquier siglo. A la mayoría de las personas les cuesta dejar paso a lo nuevo y cambiar sus creencias, legado familiar la mayoría de las veces. Y así, prefieren ignorar ideas diferentes antes que revisar las propias.


Así que, en el día de hoy, me nombro a mí misma defensora de la verdad de Marco Polo, el Veneciano. No se me ocurre nada mejor ni más honorable que hacer a estas horas. Y es que me encanta Marco Polo. Es uno de mis personajes históricos preferidos y además se parece a Gary Cooper. En casa tengo una vieja película de 1938 que lo demuestra. Me ha gustado mucho recordar su historia.