domingo, 9 de febrero de 2014

AMOR POR LAS PALABRAS


CIUDAD REAL DIGITAL
Barricada Cultural
13/01/2014
Por Eva Martínez Cabañas







El lenguaje que empleamos cada día habla de quienes somos, nos define, nos viste, muestra nuestra sensibilidad o torpeza y nos permite relacionarnos con los demás con más o menos acierto. La elección de palabras es solo nuestra, y así las tomamos entre todas las que conocemos, y las echemos a volar para expresar lo que pensamos y crear mundos de emociones....
 
Miguel Ruiz, escritor mejicano y chamán tolteca, escribió un precioso libro llamado Los cuatro acuerdos donde nos enseña la importancia de las palabras.

Haciendo un pequeño resumen, nos dice en su primer acuerdo: “Sé impecable con tus palabras, porque constituyen el poder que tienes para crear, para expresar, para pensar, y para crear acontecimientos en tu vida. Tu intención se pone de manifiesto a través de ellas, lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres. Las palabras son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano, el instrumento de la magia, pero pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea. Según cómo las utilices, las palabras te liberarán o te esclavizarán aún más de lo que imaginas. Todo ser humano es un mago, y por medio de las palabras puede hechizar a alguien o liberarlo de un hechizo. Las palabras captan nuestra atención, entran en nuestra mente y cambian por entero nuestras creencias. Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo y utilizar tu energía correctamente, en la dirección de la verdad y del amor por ti mismo. Los chismes son magia negra de la peor clase, y cuando eres impecable con tus palabras te sientes bien, eres feliz y estás en paz. Utiliza tus palabras para compartir tu amor. Sé impecable con tus palabras”.

Si solo depende de nosotros hablar con más o menos integridad (y escribir... que es hablar con los dedos), también depende de nosotros hacerlo adecuadamente. Así que vamos a recordar algunas cosillas que nos van a venir de perlas para expresarnos un poquito mejor. Y como no pretendo regresar al colegio, sino limpiar las telarañas de nuestra costumbre, vamos a tirar de nuevas tecnologías y ver lo que se opina del tema en las redes sociales.

Veamos...

Esto lo escribió un sabio desconocido del ciberespacio, aunque a lo mejor se trataba de una sabia: “Si me gusta tu ortografía, es porque me sugiere que sabes poner las cosas en su lugar, que puedo confiar en ti porque quien respeta hasta la forma correcta de escribir una palabra, seguro sabrá respetar cosas más importantes en la vida”.

Si queremos insertar un anuncio en la prensa para encontrar alguien con quién compartir misivas, podemos redactar: Busco hombre de buena ortografía para tener una intensa relación textual.

Y esto lo escribió un romántico: “Leer es como besar, a quien no lo hace con frecuencia, se le nota en la lengua”.

Está claro que esto lo debió escribir un médico o farmacéutico: “La mala ortografía es una enfermedad de transmisión textual, ¡protégete!”

En cuanto a esta lección de ortografía, creo que es muy completa: Estimado lector, aprenda que HABER es un verbo, A VER es mirar, HAVER no existe. HAY es haber. AHÍ es un lugar. AY es una exclamación y AHY no existe. HAYA es haber. HALLA es encontrar. ALLÁ es un lugar y HAIGA no existe. IBA es de ir. IVA es un impuesto e HIBA no existe. VALLA es una cerca, VAYA es ir y BAYA es un fruto. ¡Campaña por una mejor ortografía!

Si la discapacidad no es un impedimento, entonces podemos asegurar: La H es muda, pero tú no eres ciego, ¡escríbela!

Sobre el uso de la coma, podemos decir muchas cosas: Vamos a comer niños. Vamos a comer, niños. ¡Las comas salvan vidas! Y es que una coma puede ser una pausa (No, espere. No espere). Puede hacer desaparecer tu dinero (23,4 € 2,34 €). Puede crear héroes (Eso solo, él lo resuelve. Eso, solo él lo resuelve). Puede ser la solución (Vamos a perder, poco se resolvió. Vamos a perder poco, se resolvió). Cambia una opinión (No queremos saber. No, queremos saber) Y puede condenar o salvar (¡No tenga clemencia! ¡No, tenga clemencia!)

Y presta mucha atención, porque si no sabes la diferencia entre VES y VEZ es que siempre VES televisión y rara VEZ abres un libro.

También encontramos en Twitter:

Pregunta: ¿Se escribe HABECES o HABESES?

Respuesta: A veces se escribe HABECES y a veces se escribe HABESES. Depende de lo bruto que sea el que escribe.

Y es que, sin nos ponemos trágicos, ya sabemos que un diccionario se suicida cada vez que escribimos la letra K en lugar de la Q. Y una cosa importante... nos dicen los muchachos de la RAE (que es la Real Academia de la Lengua Española) que es más correcto escribir la palabra internet con minúscula que con mayúscula. ¡Cuesta tan poco hacerles felices...!

¿Y qué pasa con los tacos, eh? Pues que están muy feos pero más o menos todos los utilizamos en algún momento o en muchos. Ya sé que es difícil evitarlos porque pensamos que dan fuerza a nuestro argumento, pero solo consiguen que sonemos peor, y son más fuertes cuando nos enfadamos o nos hacemos daño.

Otra cosa: no se dice sube p’arriba ni entra p’adentro. Sobra con decir sube o pasa, que cuando se sube, se va hacia arriba sin necesidad de repetir las palabras.

¿Qué más?

Ah, sí... Florentino Paredes García, profesor del Departamento de Filología de la Universidad de Alcalá de Henares, nos dice: “El español que quiera hablar correctamente tiene que conocer la norma, la convención, aunque después decida saltársela”. Según Paredes, hay errores que un hablante culto debería evitar a todas costa. Estos son algunos de los más extendidos:

Debemos evitar la ambigüedad. No expresa lo mismo la afirmación lo haré como había prometido que lo haré, como había prometido.

La pobreza léxica no debe ser lo más destacado de nuestras frases. Por comodidad abusamos de verbos como hacer, dar o decir, aunque no es lo mismo dar lástima que inspirar lástima o dar golpes que propinar golpes. También es conveniente evitar fórmulas hechas y demasiado repetidas como antiguas pesetas, apretada agenda o cómodos plazos.

También tendemos a utilizar palabras muy largas. Ejemplo de ello es la palabra incondicionalidad o construcciones como en el día de hoy en vez de decir hoy.

La influencia del inglés ha hecho que cambie el significado de muchas palabras españolas. La palabra bizarro, que significa valiente o generoso, se utiliza ahora como sustituta de la palabra inglesa bizarre, que quiere decir extraño o estrafalario. Además es más aconsejable decir comida rápida que fast food, o enlace en vez de link.

Cometemos redundancias cuando utilizamos dos palabras cuyos significados son repetitivos, como el colofón final o beber líquidos.

En fin, el que tiene boca se equivoca, eso es evidente, pero esforzarnos por expresarnos mejor no es un asunto baladí (que viene a ser poco importante). Y hablando de cursiladas... Me niego a utilizar el imperativo correcto del verbo ir (idos ya, que se hace tarde) porque me suena a siglo XVII, aunque fuese la edad de oro de las letras españolas.

Para ir terminando, os regalo algunas de mis palabras preferidas: libertad, azahar, amor, caracol, azulejo, biznaga, secreto, libélula, burbuja, alféizar, agua, lapizlázuli, nácar, colibrí, carmesí, árbol, cacao, espiral, botón, ámbar, arcano, galaxia, nube, baobag, clave, zócalo, luciérnaga, clorofila...

Como nos cuenta el escritor Rafael Cabanillas en su novela Mirtillo Blue: “la tinta azul de los arándanos, con la que se escriben las palabras bellas que van a apaciguar los miedos, las pasiones, la solidad, los desafectos y la culpa”. “Bellas palabras sanadoras que ponen alas a la esperanza”.

Y dice un fragmento del poema Las palabras, del poeta uruguayo Mario Benedetti:

No me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

Por cierto, el Instituto Cervantes ha editado Las 500 dudas más frecuentes del español. Sin duda un buen regalo para uno mismo.
 

Fuentes: Prado Arenas Merlo, Miguel Ruiz, Rafael Cabanillas, Poemas del Alma y El Confidencial.

 

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